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domingo, 26 de febrero de 2012

Permanent December {Epílogo}

Marie Lautner Gómez peinaba su largo cabello negro, y le sonreía al espejo, pensando en la hermosa vida que venía en unas cuantas horas más, junto a su futuro esposo. Todos estaban muy emocionados, nadie se llegó a imaginar que Jesse, el hijo del matrimonio de Miley y Nick, pudiese casarse con la pequeña Marie, la hija del matrimonio de Jacob y Selena. Siempre imaginaron que sus hijos podrían ser grandes amigos, pero nunca llegar a enamorarse, mucho menos llegaron a imaginar la enorme pasión que había en ese amor adolescente.

Habían pasado ya 20 años desde el nacimiento de Devonne, y por su parte, su destino había sido distinto, ella vivía en el mundo normal, junto a su amado que no tenía ni un poder aparente. Luego de tantas situaciones felices, tristes y problemáticas, Bella y Demi pudieron retomar su amistad, junto a Miley y Selena. Nadie se explica como Bella y Edward pudo enamorarse, cuando todo el mundo sabía que había una fuerte rivalidad entre ambos, pero bueno… el amor era algo extraño.

Al parecer todo había estado bien, ya no hubieron más guerras entre Rosmoclupo y Ferliantropolis, Demi seguía siendo la reina de éste reino, mientras que Bella la de Rosmoclupo, después de que Jacob se negase a tomar ese papel. Pero bueno… ahí estaban todas las parejas: Demi y Joe, Miley y Demi, Selena y Jacob y por último, Bella y Edward, quienes habían asistido al matrimonio de Jesse y Marie, hijos de Miley y Nick y de Selena y Jacob.

El matrimonio entre Marie y Jesse se había consumado por completo, precisamente ahora estaban en la parte del vals. Marie bailaba con Jacob, su padre; mientras que Miley bailaba con su hijo, Jesse.

-¿Alguna vez pensaste que iba a terminar casándome con la hija de tu hermanastra? – preguntaba Jesse, maravillado viendo las estrellas, mientras bailaba con su hermosa madre.

-No, la verdad. Nunca lo imaginé, pero me alegra mucho que hayan terminado juntos. Son una muy hermosa pareja.- respondió Miley.

Mientras que en otro lugar del salón, Jacob bailaba algo fantasmal con su hija. Marie estaba extrañada con la postura de su padre y por eso lo miró atenta a los ojos y se atrevió a preguntar que sucedía.

-¿Qué sucede, papá?- preguntó ella, inocentemente.

-Nada es solo que… no puedo creer que tenga que entregar a mi hija en cuerpo y alma a otro hombre…- respondió él, nostálgico.

-Ambos nos amamos, estaré bien. Pero…- de la nada, Marie había visto cómplice a Selena, quien estaba tomando jugo de frutas en compañía de Joe y Demi, muy sonriente. –Yo que tú le prestaría un ojo a mamá.- dijo ella, soltando una carcajada y alejándose de Jacob, dejándolo confuso.

-¿Pero qué quiso decir con eso…?- preguntaba él, al aire.

Horas más tarde, todos bailaban fluidamente. Demi, Bella, Selena y Miley estaban paradas solas en un rincón, tomando bebidas y hablando entre sí, como grandes amigas que eran, con una gran sonrisa en el rostro.

-Vamos… ¿cuándo le dirán a los chicos la noticia?- preguntaba Demi, emocionada.

-Creo que… nunca.- contestó Miley, sonriente pero nerviosa.

-Lo mismo digo, Jacob me va a matar.

-No creo que mi hermano sea capaz de hacer eso.- repuso Bella, riendo.

-No lo haz visto en la cama.- contestó Selena, divertida.

-Demasiada información.- contestó Bella, haciendo una mueca de disgusto.

-¿Y qué hacen las cuatro amigas chismeando en el matrimonio de Marie y Jesse?- preguntaba una voz de la nada, que aparecía detrás de Demi. La voz de Joe, acompañado por Nick, Jacob y Edward.

-Nada.- respondieron Miley y Selena casi de inmediato, muy nerviosas.

-Nada de eso.- contestó Demi. –Las chicas tienen una noticia que dar.

-¡¿Qué?! ¡Demi, no!- le rogaba Miley, casi saliendo de los estribos.

-¡Atención todo el mundo!- gritaba Bella, golpeando un vaso de vidrio con una cuchara, llamando la atención de todos los invitados. –Selena Gómez y Miley Cyrus, tienen una noticia que dar.

Nick y Jacob miraban atentos a las chicas, mientras ellas hablaban en privado. Las chicas miraron a todo el mundo y cada una tuvo su momento para hablar.

-Pues… Marie, tendrás un nuevo sobrinito.

-Lo mismo va para ti, Jesse.- concluyó Miley, ambas con sonrisas nerviosas sobre sus rostros.

Nick miraba casi fuera de sí a Miley, quien todo lo que hacía era mirarlo expectante, sonriendo con la típica sonrisa de una niña traviesa. Ésta se había acercado hasta él, mientras el ambiente estaba lleno de gritos ensordecedores de alegría y de aplausos. Nick la miró impaciente y no dudó en preguntar…

-¿Cuántos meses llevas?- preguntó.

-Casi 6… fue en el cumpleaños de Devonne.- respondió Miley, mirando serena a Nick.

-En verdad fue una noche de locura, eh…- reponía Nick, con cierto grado de humor. -¿Y cuánto lleva Selena? No me dirás que también fue en el cumpleaños de la hija de Demi, ¿o si?- preguntaba él estupefacto.

-No.- contestó ella a carcajadas. –El de ella fue para tu cumpleaños.

-¡Qué!- exclamó Nick, sin poder creerlo.

-Tómalo con humor, tu familia se hace cada vez más grande. Aunque por otro lado… tu primer amor está teniendo hijos con otra persona.- contestó Miley, triste y cabizbaja.

Nick tomó ambas manos de Miley y acarició delicadamente su mentón. –Puede que haya querido mucho a Selena en su época, pero tú eres y seguirás siendo la única mujer en mi vida, la única que en verdad amo.

-¿Lo dices enserio?- preguntó Miley, muy emotiva con la charla que compartía con su marido.

-Claro que si amor.- en ese momento, se acercó a Miley y la besó dulcemente en los labios, luego la abrazó con todas sus fuerzas. Una escena realmente muy sentimental.

-Es un varón.- susurró Miley, divertida en los oídos de Nick.

-No me digas.- contestó él, divertido.

FIN

lunes, 13 de febrero de 2012

Permanent December (2º Temporada) cap. 13 {Capítulo Final}

Al fin termino con esta serie, que aunque me gustase, ya me tenía harta. Por lo menos ahora podré concentrarme en otras series. Espero que les haya gustado, y bueno... ahora solo me falta el epílogo, veré si mañana lo subo, pero no es muy seguro. Bueno, disfruten del blog.
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Miley seguía abrazando a Nick, y éste a ella, ni uno de los dos les cabía en la cabeza la idea de que Nick estuviese precisamente ahí en ese momento, abrazando a su eterna enamorada. La última vez que se vieron, se portaron como unos estúpidos, pero eso no volvería a ocurrir, no después de todas las cosas que tuvieron que pasar. Ésta vez, Nick no estaba dispuesto a alejarse de Miley, ni ella de él.

Nick depositó por última vez sus labios sobre los de Miley, antes de que la voz de aquella jovencita de cabellos cobrizos, irrumpiera con la conmovedora escena que se llevaba a cabo en el subterráneo del castillo de Louis.

-Chicos, lamento interrumpir la escena, pero si no llegamos pronto hasta donde está Selena, morirá.

-Es cierto.- concordó Nick, en un tono pensativo. –Les escuché decir a los súbditos de Louis que hoy sería el último encuentro, o algo así.- decía Nick, acariciando su barbilla sin dejar de lado su postura seria y pensante.

-¿Último encuentro?- repitió Miley, muy intimidada por su parte. ¿No pensaría en matarla a ella o a Selena? Bueno, era lo que más calzaba, pero nunca resultaba. Sin embargo, algo aún no calmaba a Miley, y era eso mismo lo que su corazón decía que debían ir lo más rápido posible hasta donde Selena se encontraba.

-¡Vamos Miley, debemos irnos!- gritó Nick impaciente por ir hasta el campo de batalla, tomando la mano de su amada, listos para ir hacia aquel lugar.

-¡Hey, esperen!- gritó Bella. -¿Acaso no planean bajarme de esta cosa?- preguntó irritada, haciendo referencia a las cadenas, mirándolas notoriamente.

-Lo lamento Bella.- se había disculpado Miley y rápidamente las cortó con su espada, haciendo caer como un saco de papas el cuerpo de Bella sobre el sucio suelo de aquel subterráneo.

Nick corrió de inmediato hasta donde estaba Bella, sorprendiendo a Miley con tanta preocupación que tomaba Nick con aquella chica. -¿Te encuentras bien, Bella?- preguntó él, preocupado.

-Si Nick, gracias por preguntar. Ahora vayan, sino será demasiado tarde.- les exigió, levantándose rápidamente del suelo. –Yo restauraré las almas en sus antiguos cuerpos.

-Bien.- respondió Miley, sin más. Ella y Nick salieron en búsqueda de Selena, sin embargo, Miley se sentía egoísta al seguir recordando esa modestia y cariño que había entre ese par. ¿Acaso se conocían de algún lado? ¿Acaso Bella era la enamorada de Nick? No, eso era imposible, después de todo, Nick había estado en la fuente de los espíritus, era imposible que hayan entablado alguna clase de relación, pero… seguían siendo sospechas para Miley.

-Espera, Nick.- le pedía Miley, deteniéndose. En cuánto Nick volteó a verla, se dio cuenta de cómo Miley tenía una expresión facial desconfiada y muy temerosa, algo que lo inquietó profundamente.

-¿Sucede algo, querida?- preguntó él, con sumo cariño.

-Quiero saber si conocías a Bella desde antes.- preguntó ella, secamente.

-Miley no me dirás que estás.- sin poder terminar lo que tenía propuesto decir, fue interrumpido.

-Solo contéstame Nick, por favor.- le pidió ella, mirándolo con cierto brillo en los ojos que Nick conocía perfectamente. Decepción.

Nick suspiró y miró al suelo por un momento, luego volteó a ver nuevamente a su amada, y le miró serenamente. –Bella y yo fuimos novios, mucho antes de que te conociese, Miley.

-¿Qué?- preguntó ella, sin darle crédito a lo que escucharon sus amigos.

Mientras que para Selena, el panorama era diferente. Ella estaba acabada, sin muchas fuerzas, echada en el suelo. Louis le había golpeado en diversas ocasiones, haciendo que sangrase por todas partes. Estaba acabada y se sentía más débil que nunca. Pero ella no podía perder, no podía darse ese gusto, había muchas cosas en juego que ella no estaba dispuesta a perder. No, ella debía resistir, con o sin la ayuda de Miley.

-Haz sido una completa imbécil al haber cambiado de posición con Miley. Es muy probable que ella esté lejos de aquí ahora mismo, huyendo y procurando salvar su propia vida.- refutaba Louis, con una fulminante sonrisa que era solo para hacer enfadar a Selena.

-Me da igual si está o no aquí, yo acabaré contigo a como de lugar.- decía ella, decidida. Se levantó lentamente del piso, con mucho dolor. Apenas aguantaba su propio cuerpo, y sabía que si nadie la ayudaba, ella sería asesinada por Louis, tal y como él lo decía antes.

Sin dar más aviso, Selena se lanzó en contra de Louis, pero éste fue más rápido y la pudo esquivar. Selena cayó nuevamente al piso, de una forma brutal, un sonido que pudo haberse escuchado sin mucho esfuerzo. Ya no había más qué decir, estaba acabada. O eso pensaba hasta que apareció Jacob de la oscuridad, lanzándose detrás de Louis.

Éste lo tenía afirmado del cuello, y Louis había dejado caer sin querer su pequeña arma, quedándose como rehén en los brazos de lo que él creía, un aliado. Jacob no ocupó palabras, y sus movimientos fueron rápidos y casi fugaces. Al parecer, había asesinado a Louis simplemente doblando su cabeza hacia atrás. Con este acto, Selena se quedó pasmada y casi furiosa. ¿Había estado expuesta a todos esos golpes por más de una hora, y de repente aparecía su ex enamorado y en menos de un minuto lo había aniquilado? No era justo.

Selena se levantó del suelo y se dirigió hasta Louis, mirando a Jacob de una forma incrédula. Éste simplemente sonrió plácidamente, y se mantuvo parado frente a ella, sin hacer nada.

-¿No que eras un fiel seguidor de Louis?- preguntó Selena, sin dar mayor rodeo. Cruzó los brazos y lo miró de una forma aniquiladora.

-Lo era, pero tu hermana me mostró lo tonto que había sido durante todo éste tiempo.

-¿Un tonto? ¿No querrás decir mejor que fuiste un imbécil, estúpido, cretino, malagradecido…?

A Jacob le causaba mucha gracia ver a la mujer que amaba reclamándole. Él sabía que era cierto, y que ella seguiría insultándolo, así que se acercó a ella rápidamente, la tomó de la cintura y la besó. Para Selena todo esto era un aluvión de sentimientos, eran demasiados. Por momentos sentía rabia, confusión y temor, pero luego decidió no pensar en más y seguir con ese beso. Selena a pesar de ser una persona que sabía perfectamente esconder sus sentimientos, podía fácilmente olvidarse de aquello frente a Jacob. Seguía siendo él su sol y luna.

Jacob se apartó de ella y antes de que Selena pudiese decir media palabra, él se apresuró en ser el primero en hablar. –Sé que todo esto es confuso, pero me di cuenta de lo tonto que fui al haberme unido a Louis y haber descuidado lo que más amaba, a ti.- con tal confesión, Selena se había ruborizado totalmente, intentado no hacerlo notar, pero ya era muy tarde para ello. –Creí que si era alguien con más poder, tú podrías amarme… a la vez, quería vengar a mi pueblo. Quería que Rosmoclupo volviese a tener su brillo, pero al parecer volvía a ser cada más oscuro.- hizo una breve pausa y miró a su alrededor. La gente los miraba expectante, y nadie se oponía a nada. Era un escenario bastante sereno. –La ambición se apoderó de mí y no tomé nada en cuenta. Incluso llegué a herir a mi hermana, en todo aspecto.

-¿Hermana?- preguntaba Selena, atónita. -¿No me dirás que Bella es tu hermana, o si?- musitó Selena.

-Lo es, Selena.

A los instantes llegaron Nick y Miley, quienes se veían bastantes agitados. Ambos se sorprendieron a l ver que Louis tenía el cuello totalmente dislocado, y ver a Selena con Jacob tomados de la mano. No quisieron hablar nada del tema, y los cuatro depositaron sus armas en el suelo, no queriendo luchar ya nunca más. Se adentraron hasta el bosque y siguiendo el sendero. Selena hablaba animada con su hermanastra, mientras que Nick hablaba en una postura firme con Jacob. Todo iba bien hasta que Miley vio frente a sus ojos, algo totalmente inesperado.

Miley fue la primera en correr hacia donde sus ojos miraban, luego los tres chicos la siguieron. Ella se tiró sin mayor cuidado a la tierra y miró totalmente estupefacta a aquella persona que había decidido alejar para salvarla. Si, nada más ni nada menos que Demi.

Ella estaba con un bebé en sus manos, y por la suciedad que ambos traían encima, Miley pudo descifrar que Demi había dado a luz hace poco. Eso encajaría perfectamente, sin contar que el aspecto de ella era pálido.

-Demi, no dirás que…

-Lo logré Miley, di a luz a Devonne.- decía ella feliz.

-¿Devonne?- preguntaron todos, confusos.

-Ese era el nombre que habíamos decidido ponerle si es que fuese niña, antes de mi partida.- dijo aquella voz tan conocida para ellos, proveniente detrás de unos árboles. Joe.

Éste caminaba hacia ellos con algo de prisa, con algo de comida y unos paños. Se sentó a un lado de donde estaba Demi acostada y le dio de comer. También limpió al bebé y la frente de su querida Demi, suave y delicadamente.

-Así que pudiste encontrarlos.- resopló Selena, alegremente. Sonrió de una forma conmovedora, pero Miley, Nick y Jacob le miraron desconcertados.

-¡Pero Joe la había abandonado!- exclamó Miley, eufórica.

-Eso lo puedo explicar yo.- se incluyó Jabob. –Todo lo que pasó ha sido mi culpa, y me arrepiento totalmente. Si pudiese hacer algo para compensar mi error.

-No te voy a negar que estuve muy decepcionada, pero… supongo que por algo se dan las cosas.- decía Demi, con una paz interior sorprendentemente.

-¿Así que tengo una sobrina?- se preguntaba Nick a sí mismo, atónito.

-Si, te haz perdido muchas cosas.- decía Demi, algo incómoda.

-¿Y cómo fue que se encontraron?- preguntó Selena, inocentemente.

-Pues…- resopló Demi junto a Joe, recordando aquel momento.

Flashback

“…Demi caminaba totalmente asustada por el sendero, afirmando su enorme panza que tanto le pesaba y hacía doler su espalda. Sentía como sus pies estaban apunto de explotar. A pesar de no encontrarse tan gorda, si se sentía muy pesada. Ya tenía aproximadamente 8 o 9 meses de embarazo, y en cualquier momento podía nacer el bebé. Sin embargo, a Demi le interesaba poco estar embaraza, solo quería hallar a Miley y regañarla por haberla devuelto al castillo. Pero fue entonces cuando unas pisadas se sintieron muy cerca de ella, asustándola. Demi se quedó quieta y fue en ese momento que aquel hombre caminaba justamente frente a ella, sorprendido, igual o incluso más que ella misma. Demi estaba totalmente en una situación incómoda…”

-¡Demi!- exclamó Joe, felizmente salió a abrazarla, pero ésta le pegó una cachetada. Él la miró confundido. -¿Pero qué…?

-¡No te hagas el tonto!- le gritó furiosa. –No sé cuanto tiempo ha pasado desde que te fuiste, te portaste como un imbécil y ahora que me ves actúas como si nada hubiese pasado. Eres un… un… inmoral.

-Fui un imbécil, lo sé, pero todo fue obra de Jacob amor, debes creerme…- casi al instante, un chorro grueso de liquido salía de los genitales de Demi, dejándola totalmente pasmada. Ésta miró totalmente nerviosa a Joe, y éste a ella. –No me dirás que…

-Se me rompió la fuente.- musitó ella, poniendo sus ojos en brazo. Luego de esto, gritos salieron de la boca de Demi, a causa del dolor. Parecía que tendría al bebé instantáneamente. Ella se dejó caer entre las hojas secas de los árboles y Joe rápidamente fue a socorrerla. Éste se puso frente a sus piernas, y se las abrió con brusquedad. -¡¿Pero qué diablos haces Joe?!- preguntaba ella atónita.

-El bebé debe nacer de una u otra forma, ¿no?- decía él, seriamente. Fue en ese momento en que el trabajo de parto se llevaba a cabo mientras que Joe le contaba todo lo que había sucedido realmente en todo ese tiempo.

Fin Flashback

-Wow… No me lo puedo creer.- decía Miley, totalmente sorprendida.

-Fue algo… raramente lindo.- decía Joe en un tono muy tierno, mirando cálidamente a su amada.

-Si… así es el amor. Raro, insoportable, obsesivo, pero no deja de ser lo más hermoso en el mundo.- Complementó Demi, devolviéndole la mirada a Joe. Ahora todo estaba bien.

viernes, 3 de febrero de 2012

Permanent December (2º Temporada) cap. 12

Cuando los seguidores de Louis y él ya se habían marchado, Selena se arrastró por los suelos, aún encadenada, hasta donde Joe se encontraba. Él estaba en pésimo estado, algo que le causaba dolor a Selena, aún desangraba y tenía los ojos a medio cerrar, él agonizaba. Selena sacudió fuertemente a Joe, con todas las fuerzas que poseía.

-Joe, despierta por favor.- le rogaba Selena, al borde del llanto.

-Selena, por favor… déjame morir en paz. Si no tengo a Demi… entonces no tengo a nadie ni tampoco una razón por la que he de vivir.- decía Joe en un tono de agonía, respirando con gran dificultad y sin ver del todo a Selena, ya que su vista era nublosa.

-Joe por favor no te des por vencido. Debemos ser fuertes…- cuando Selena seguía diciéndole que debía ser fuerte, sin importar lo que pasase, una idea había cruzado por su mente, una “brillante idea” según ella. Quizá la ayuda no duraría mucho rato, pero la situación lo indicaba. –Demi viene en camino.- dijo ella, mordiéndose el labio inferior, nerviosa.

En ese momento, por arte de magia, Joe abre firmemente los ojos, recuperando todas las fuerzas en menos de un segundo. Sus ojos parecían haberse turnado rojos por un momento, pero no duró tanto tiempo, sin embargo, Selena lo había entendido perfectamente: Joe era una bestia. No hallaba saber la respuesta del por qué, y por qué no lo había notado antes. Entonces, Selena había llegado a la conclusión de que las heridas y la causa de por qué él sangraba, no era porque alguno de los súbditos de Joe lo habían herido, sino, él mismo se hacía esas heridas.

Para una bestia es fatal el no beber sangre, y por eso en la mayoría de las veces, recurría a beber su propia sangre, pero esto provoca que el mismo ser quede seco de sangre. Si Joe seguía bebiendo su sangre, moriría a causa de falta de ésta. Selena decidió sacrificarse.

Ella tomó un pedazo grande de vidrio que estaba debajo del cuerpo de Joe, y se hizo un corte en su muñeca, haciendo que gimiera a causa del dolor. Joe la miró confundido a causa de aquella escena, y sin preguntar nada, Selena ya le estaba ofreciendo su muñeca para que bebiese de su sangre y recuperase sus defensas perdidas. –Selena, ¿qué estás haciendo?

-Eres una bestia, ¿no? Bueno entonces bebes, necesitas fuerzas.- le decía Selena duramente y apresurándolo para que tomase luego de su sangre y no muriese ella desangrada.

Joe la miró culpable, pero no podía negarse a tal bocado tan tentador que lo era para su raza. Tomó su mano delicadamente, hizo crecer sus colmillos y los enterró en la muñeca de su amiga Selena. Ésta se retorcía del dolor, pero intentaba soportarlo, él era el importante ahora. Joe bebía y bebía sin compasión, pero ya era hora de quitarlo de encima de Selena, así que lo separó suavemente lejos de ella, mientras que Joe aún saboreaba de sus labios, la sabrosa sangre de Selena.

-Gracias Selena.- le agradecía él, feliz.

-No te preocupes Joe.- decía algo adolorida, mientras masajeaba delicadamente su muñeca. –Ahora… ¿crees que podrás ser capaz de sacarnos de aquí sin que nadie lo sospeche?- preguntó Selena, ilusionada.

-Creo que sí, haré todo lo posible.- contestó él, poniéndose detrás de Selena. Rápidamente la desencadenó de las manos, y luego ella se desencadenó de los tobillos. Ambos se pusieron de pie, pero intentando no hacer ni un ruido.

Para Selena, sentirse de pie era algo muy raro. ¿Hace cuántos días no se paraba? Muchos, contestaba ella para sí misma. Selena miró agitada a Joe. -¿Y ahora cómo lo hacemos para salir de aquí?

Joe puso su mano sobre su barbilla y la masajeó. Intentaba hallar la forma de idear algo, y lo consiguió, sacando una sonrisa terrorífica, algo que le fascinó a Selena. –Ponte detrás de la puerta y sales en cuanto te de la señal ¿entendido?- preguntó él, animadamente.

-Entendido.- contestó ella y de inmediato siguió el pie de la letra del plan de Joe.

Joe se movió hasta la muralla y volvió a sentarse, fingiendo estar débil y encadenado. Entonces, éste de repente llama a un guardia, él apareció de inmediato a su lado, mirándolo despiadado y confundido. -¿Qué ocurre aquí?- preguntó el guardia.

-Necesito ir al baño.- respondió Joe.

El guardia cerró un poco los ojos y lo miró desconfiado. Sin embargo, aún así se agachó para desencadenarlo para que Joe pudiese ir al baño. En cuanto el guardia estuvo lo suficientemente concentrado en desencadenar a Joe, éste aprovecha para golpearlo en la cabeza, haciendo que cayese desplomado en el suelo. Joe rápidamente se levantó y fue corriendo hasta afuera, tomando la mano de Selena y guiándola hasta la salida. Cada vez que veían a cualquier súbdito de Louis, ambos los golpeaban hasta que perdiesen la consciencia. Selena se detuvo al ver un pequeño rayo de luz que provenía de la ventana. Ella miró hacia atrás preocupada, y soltó la mano de Joe.

Éste le miró confundido. -¿Qué sucede?- preguntó él.

-Miley está en el castillo, y le prometí a Nick que lo sacaría de aquí costase lo que costase. No huiré como si fuese una criminal, me iré con ellos sino no me iré.- respondió ella, duramente, con una voz casi rota. –Huye tú, busca a Demi y no salgan de casa.

Joe había abierto los ojos como plato, sorprendido y anonadado –Pero Sel…

-Pero nada, Joseph.- dijo finalmente Selena. –Tú vete, puede que sea la única oportunidad que tengas para escapar.

Joe la miró triste y aunque estaba en ambos lados de la senda, quiso pensar en él y en su familia, por lo que salió corriendo por la salida. Selena miró nostálgica tal escena, esa escena donde ella también pudo haber encontrado su libertad. Pero, ¿de qué sirve la libertad si no la vives con quien amas? En ese lugar estaba Miley, y la persona que llegó a amar tanto que la cegó. Aunque sea difícil de negar, ella aún amaba a Jacob.

Estaba al borde del llanto cuando sintió la voz de Louis demasiado cerca de ella, quizá estaba en el cuarto de al lado. Debía buscar una salida, lo más pronto posible, así que vio las escaleras, unas largas escaleras que la llevaban hasta los salones principales. Los subió rápidamente, pero con mucha cautela, vigilando por todos los rincones, y desconfiando hasta de su sombra. Selena tomó una maza medieval que estaba colgada en la pared que rodeaba las escaleras y la atravesó en el corazón de uno de los hombres que estaba justo en los primeros escalones y siguió buscando a Miley. La búsqueda se hacía cansadora pero cuando comenzaba a perder las esperanzas, observó como dos muchachos estaban escondidos detrás de una pared, algo que le pareció sospechoso a Selena, pero esto no quitaba el hecho de ver a Miley y a… ¡¿Robert?!

Ella se acercó sigilosamente hasta donde se encontraba el par y los silenció poniendo ambas manos sobre ambas bocas para que no hicieran ruido. En cuando Miley reconoció a Selena, ésta estuvo al punto del colapso, lo único que quería era abrazarla, pero debía mantener calma para no hacer sospecha y Louis no las asesinase sin pelear por haberlas pillado en un momento de distracción.

Selena les susurró a ambos que debían susurrar para que nadie los escuchase. Entonces Miley sacó su mano de la boca y pudo hablar tranquilamente. -¡Selena! Pero creí que tú habías…

-¿Muerto?- preguntó ella  -Ojalá hubiese muerto, pero no. Estuve viviendo de las peores formas existentes, pero he sobrevivido. Decidí que si he de morir, va a ser en la lucha por matar a Louis de una vez por todas.- dijo Selena, sonriente.

-Wow… y ésta chica, ¿quién es?- preguntaba Robert, revoloteando su cabello y hablando de una forma sensual. Se acercó más a Selena, haciéndola sentir incomoda.

-Soy Selena Gómez, pero te diré algo, no salgo con ladrones.- decía ella, sonriendo triunfante.

-¿Estás segura? Te recuerdo que salías con un aliado de Louis, que es algo mucho peor que ser ladrón.- decía él en un tono burlesco.

-Eres un…

-Ya chicos, tranquilos. Éste no es el momento. Debemos buscar a Louis.

Los tres chicos comenzaban a deambular por los sombríos pasillos del castillo, haciendo disimular su presencia en el lugar. A cualquier paso en falso, Selena y Miley estaban atentas con sus armas, mientras que Robert tenía guardada una espada colgada en su cinturón, en caso de emergencia. Llegaron hasta una clase de estadio, solo que con techo, donde habían varias antorchas y un campo de batalla. Miley lo comprendió desde un principio, ella tendría que pelear con Louis.

Selena fue la primera en pisar aquel pasillo que la llevaba hasta el campo de batalla, y en cuanto hizo este acto, todas las antorchas se encendieron de inmediato, súbditos de Louis, obviamente encapuchados, se ponían por todos los rincones. El suelo se movía como si fuese un terremoto, y los chicos se afirmaban de cualquier forma que podían, hasta que se dieron cuenta que Louis aparecía desde el subterráneo. Selena lo entendió, Louis sabía que ellos estaban en el castillo y dejó que lo buscase cuanto quisiesen. Era un plan macabro, y ellos habían caído en la trampa.

Selena corrió hasta el campo, dejando a Miley y a Robert detrás. Ella estaba con una postura desafiante frente a Louis, tomó su maza medieval con ambas manos y cuando estaba dispuesto a golpearlo con ésta, Louis sacó de no sé dónde a Demi, quien estaba rozándole el cuello con un cuchillo. Demi tenía una enorme panza, entonces Selena recordó que ella debía estar alrededor de los 8 meses y medio, lo que significaba que, ella podría tener al bebé en cualquier momento. Esto dificultó los planes de Selena.

-¡Demi!- gritaba Miley, quien venía corriendo en su búsqueda. Cuando llegó, se puso delante de Demi, mirándola con mucha tristeza. –Suéltala, la lucha no tiene nada que ver con ella.

-Claro que también tiene que ver con ella.- respondió Louis en un tono sereno pero jovial. –Ella tiene el cargo que yo debiese tener.

-No digas tonterías, Louis.- dijo Selena molesta.

-Hagamos un trato.- por primera vez, Louis hablaba en serio. –Yo dejaré en paz su reino y a todos sus habitantes si me ganan en esta batalla.

-No.- respondió Miley en un tono serio y duro. –Devuelve las vidas a las personas que mataste y ya es un trato.

-¿Y qué ganaría yo?- preguntó Louis, en postura de defensa.

-¿Qué quieres?- preguntó Selena.

-Si yo gano, cosa que así será, quiero los poderes de todos los de Rosmoclupo y los de Ferliantropolis, también quiero al hijo de la “Reina”- dijo Louis, haciendo énfasis.

-No ganarás.- contestó Miley, poniéndose en una postura de defensa.

-Miley, yo pelearé con Louis, tú busca la fuente de los espíritus y busca los cuerpos que están en…

-El río de la muerte, lo sé, ya estuve ahí.

-Excelente Miley, no te costará mucho trabajo.- dijo Selena, sonriendo.

-Creo que es de familia.- dijo Miley, intercambiando su sonrisa con ella.

-¿Podemos empezar ya? Tengo cosas que hacer.- decía Louis, irritado por la situación.

Miley lo miró enfadada pero de inmediato volteó a ver a Selena y le sonrió. –Suerte, hermana mía.- y así Miley se fue, haciéndole saber a Selena que ya había descubierto la verdad. Selena y Miley que eran hermanastras.

Miley corría y mientras Robert le miraba confundido, Miley le dio la señal que debía quedarse ahí en caso de que Selena necesitase ayuda. Ella salió del campo de batalla y buscó incansablemente por cada rincón del castillo la fuente de los espíritus, que ella pudo deducir que era la misma que vio en aquella premonición. Finalmente llegó hasta una parte donde se veía desierta, donde se veía intacta. El suelo estaba mugriento, pero algo en su corazón decía que debía seguir por aquel pasillo. Entonces siguió caminando y se encontró con un gran marco transparente, el mismo que había visto en sus sueños, la fuente de los espíritus.  Ella caminó segura pero silenciosamente hasta aquella fuente, vigilando por cada rincón si todo estaba bien. Entonces vio a su antigua amiga que no veía hace tanto tiempo, colgada sobre el muro encadenada, Bella Swan. Ésta en cuanto se dio cuenta de la presencia de Miley en ese lugar, se movía a todos lados, desesperada.

-¡Miley, cuidado!- gritó su amiga Bella, desesperada.

Miley rápidamente volteó a ver hacia atrás, y ahí estaba él, aquella persona que nunca se le cruzó por la cabeza que sería un patán, súbdito de Louis, la pareja de Selena, Jacob Lautner. Él estaba en postura de defensa, y Miley no dudó en golpearlo en el estomago antes de que él lo hiciera, luego lo golpeó con el mango de su cuchilla, haciéndolo caer al suelo. Miley agarró firmemente el cabello de Jacob, y se sentó encima de éste, controlándolo completamente.

-¿Desde hace cuánto trabajas para Louis?- preguntó Miley, agarrando aún más fuerte el cabello de Lautner.

-Trabajo para Louis antes de que conociera a Selena.

-¿Qué? Entonces la enamoraste y te hiciste novio de ella solo para asesinarnos, ¿no? Claro y Selena nunca se hubiese dado cuenta que eras un traidor al estar tan cegada de amor por ti.- decía Miley frustrada y enojada.

-No exageres Miley. Habrán otros hombres que ella podrá amar también.

-No Jacob, Selena nunca estuvo tan enamorada como lo estuvo de ti. De hecho, creo que aún sigue enamorada de ti.

Jacob se quedó pensando por un momento, todas las cosas que pasó con Selena: lo bueno y lo malo, aunque la mayoría de sus momentos fueron más malos que buenos. Pero… ella siempre estuvo ahí cuando él necesitaba de alguien, nunca se fue de ahí porque en el fondo sabía que algo iba a cambiar, pero… Jacob… no había hecho nada bueno por ella, a pesar que la quisiera demasiado. ¿Cuántas mujeres se habían cruzado en su camino y él no hizo caso por estar pensando en Selena? Ni una… era insólito que a estas alturas recién se estuviese dado cuenta que la única mujer que en verdad amaba, era aquella que siempre dañó, Selena.

-Yo no… yo no sé qué…- decía Jacob, parloteando, sin saber que decir realmente para mejorar la situación.

-Si quieres recuperar a Selena, vente de nuestro lado, y ayúdala, en este preciso momento está luchando contra Louis.

-Si, enseguida voy.- dijo Jacob, emocionado, sacando suavemente a Miley que estaba encima suyo. Cuando se propuso ir a buscar a su amada, miró hacia Miley y la miró dulcemente. –Gracias Miley.- dijo finalmente, con una sonrisa esperanzada sobre su rostro.

Rápidamente Miley fue hasta donde se encontraba Bella, y con su cuchilla, pudo cortar las cadenas que la encadenaban de mano a pie. Bella cayó rendida al suelo y mientras tomaba un respiro, Miley miró alrededor del salón y se dio cuenta que aquel lugar era muy familiar para ella. Pero, ¿por qué?

-Miley…- susurraba una voz masculina, obviamente no era de Bella, pero si estaba detrás de ella.

Entonces Miley miró y casi desfallece al darse cuenta de quien se trataba. Una bola gaseosa estaba frente a frente de ella, a una distancia de unos cuantos metros. Ella no temía si estaba cara a cara contra su muerte. Deseaba tocar a Nick, y eso hizo. Rápidamente parecía como a Miley se le escapaba la vida en un segundo, pero pudo ser cómplice de lo más hermoso que había visto en su vida. La transformación gaseosa de Nick, a pasar a ser solidificado. Nick seguía siendo el mismo, con los mismos hermosos ojos, solo que su cuerpo estaba algo más desgastado, pero… ¡¿Eso qué?! Lo tenía frente a ella, eso era lo que realmente importaba.

-¡Nick!- gritó Miley emocionada, corriendo hacia él, y abrazándolo con todas las fuerzas que tenía. A través de sus lagrimas susurraba cosas, y a través de besos se desvelaban sus sentimientos. Jamás volvería a dejar a Nick, no esta vez.

miércoles, 25 de enero de 2012

Permanent December (2º Temporada) cap. 11

Miley aún no racionalizaba, y por eso había decidido seguir leyendo el libro. Leía con gran atención, y al estar cerca de una playa, la ayudaba a concentrarse pacíficamente de lo que leía. Todo eso parecía una leyenda, era increíble lo que sus orígenes eran, o la historia de ésta. Dejó el libro de lado, y se levanto de la fría arena. Comenzó a caminar hasta la orilla, teniendo el libro entre dedos, pensando sobre lo que acababa de leer.

Miley POV:

“¿Cómo era posible esto? ¿Cómo era posible que Marie y yo fuésemos hermanastras? ¿Acaso era esto lo que me ocultaba? Tantas preguntas y ni siquiera está Marie para que me las aclare. Por otro lado… Louis nació muerto, pero al mismo tiempo nació vivo… ¿qué diablos es esto? No entendía. Había magia negra detrás de todo esto, eso era lo único que sabía con seguridad, pero aún así, era mucho… supongo que me tendría que adaptar a la idea de que mi vida y todo lo que la rodeaba era… fuera de lo común…”

Entonces los minutos pasaban y Miley se había dado cuenta de que si descubría la forma de matar a Louis, descubriría la verdad de Marie. Así que seguiría buscando la forma de llegar a Louis, pero… ¿cómo? Ya no tenía poderes, había perdido la única forma de volver a tener a Nick entre sus brazos por un libro que aunque la haya ayudado en algo, no daría éxito con el paradero de Nick. Miley volvía a caer en depresión a causa de aquello.

Volvió a sentarse en la playa y al notar la presencia de lluvia, se cubrió con el gorro de su sudadera y se traslado hasta debajo de una gigantesca roca a unos metros lejos de la orilla. Lo ventajoso de aquel lugar, era que aún era un lugar natural sin que la mano del hombre haya interferido con el paisaje. La poca gente que vivía entre Rosmoclupo y Ferliantropolis, eran granjeros, y muchos de ellos exiliados, quienes optaron por salirse del territorio de ambos reinos, que solamente eran lugares de guerras.

Miley despertó molesta al encontrarse con un ligero rayo de sol que justamente iluminaba sus ojos. Se sentó y maldijo el día, luego se dio cuenta que era de día y debía seguir con la búsqueda. Pero… ¿cómo lo haría? Se sentía desprotegida, como si fuese un bebé perdido buscando a su madre.

Caminó un rato, naufraga, por el sendero del bosque, escuchando solo los sonidos de la naturaleza. Entonces, aquellos sonidos fueron muchos más fuertes, pero no eran con esa alegría pegajosa de antes, al contrario, los pájaros volaban espantados, las ardillas se escondían en sus hogares, y los topos, debajo del suelo. De repente la atmosfera fue mucho más pesada, pero… ¿qué había pasado? Miley no lo entendía, se mantenía con el gorro puesto en su cabeza y con sus manos escondidas en los bolsillos. Quizá se arrepentiría después, pero decidió salir a investigar qué había sucedido.

Miley caminó cautelosa y silenciosamente hasta que llegó a una clase de ruinas, que estaba frente a frente a un lago de agua cristalina, que mucho más allá se veía una pequeña clase de cascada. Se escondió entre dos árboles y vio a dos hombres, vestidos de trapos simples y humildes. Colgó su mano entre una de las hojas y escuchó con atención a lo que los dos hombres hablaban.

-¿Estás seguro de que esto es lo que pidió Louis?- preguntó el hombre gordo, anonadado por supuesta petición que le había hecho Louis.

-Marcus, he estado en el mismo salón que él durante una semana, creo que es obvio que la respuesta es un sí.- dijo el hombre delgado, que Miley no pudo ver nada más que la silueta de éste. Ya que tenía tapado todo su cuerpo, sin embargo, esa voz ya la había escuchado antes…

-Bien, pero me tendrán que pagar el doble después de esto.

-No te preocupes campesino, tu recompensa será inmensa.- dijo el hombre delgado, en un tono satisfactorio.

-Bien, nos vemos.- dijo el otro campesino, retirándose de aquel lugar.

Miley se quedó viendo a aquel gordo campesino alejarse por completo, y por estar tan preocupada de él, perdió el equilibrio y cayó del árbol dónde justamente en ese momento no se afirmó, cayendo a unos pocos metros del otro campesino delgado. Miley se halló en el gran dilema de encontrarse desamparada frente a aquel hombre misterioso que no dejaba ver su rostro.

No sabía que diablos hacer, pasó bastante rato y nada parecía moverse, fue como si el tiempo se hubiese detenido en aquel momento que Miley cayó. De la nada, y sin aviso alguno, aquel hombre comienza a correr lejos de ella. Miley no lo dudó más y salió persiguiéndolo. De una vitalidad brutal que no sabía de dónde había salido, Miley ganó velocidad y alcanzó a lanzarse encima de éste hombre, lo volteó y se quedó sorprendida al darse cuenta de quien se trataba. Se apartó de inmediato de él, sin dejar de mirarlo paralizada.

-Eres el gran ladrón de Rosmoclupo, eres Edward Pattinson.- dijo Miley, anonadada

-Si y tú eres la heredera al trono de Ferliantropolis, gran cosa…- dijo él en un tono de sarcasmo, molesto.

-¿Qué es lo que ha pedido Louis?- preguntó Miley, seria. Ambos parándose del suelo.

-No es de tu incumbencia.

En ese momento, Miley estalló de la rabia, y sacó una navaja que estaba dentro de su brasier. La abrió y tomó fuertemente el “miembro” de Edward, rozándolo con la navaja. Edward sudaba en frío, cualquier movimiento y podría terminar en tragedia. Miró fijamente a Miley y simplemente la escuchó atento.

-Escúchame bien desgraciado, bueno para nada… si no me dices qué diablos fue lo que Louis pidió, tú y tu amiguito tendrán una muerte segura. Y no me subestimes, que sea mujer no significa que no sepa luchar.- dijo Miley, en un tono muy rudo nunca antes visto, que hasta ella se sorprendía a sí misma.

-¡Bien, bien! Pero por favor no me hagas daño.- rogó Edward, agitado. –Louis ha pedido el hijo de la Reina Demetria.

-El hijo de Demi…- susurró anonadada, sin poder creerlo. Dejó escapar a Edward, y éste salió corriendo, pero en cuanto volteó a ver nuevamente a Miley, se arrepiente, volvió a caminar lentamente a ella, y comenzó a hablar naturalmente con ella.

-Oye, da gracias que pidió al hijo de ella, y no a ti, que eres la verdadera enemiga de él.- dijo en forma de consuelo.

-No lo entiendes, él es mi sobrino… o sobrina, no sé aún el sexo del bebé.-  contestó ella.

-Qué lastima…-

-¿Cuánto te está pagando Louis con esto?- preguntó Miley, seriamente y muy atenta.

-¿De qué hablas? Sabes perfectamente que hay que obedecer a Louis sin recibir nada a cambio.

-Ven conmigo, necesitamos ir al lugar donde se esconde.

-Sé perfectamente donde queda.- sonríe astutamente, mirando a su derecha, pensando en alguna idea macabra que se llevaría a cabo.

Edward iba delante de Miley, siempre indicándole hacia donde debía ir. No habían intercambiado palabras en todo el camino, simplemente Edward le decía a dónde caminar, solo eso. Miley no tenía cabeza para estar sociabilizando con alguien que recién venía a conocer, menos si se trataba del ladrón más famoso de Rosmoclupo. Lo raro de éste hombre, era que todo el mundo lo conocía, pero nadie lo apresaba. ¿Por qué? No importaba en ese momento, había más cosas por qué pensar. Y fue en ese preciso momento donde Nick apareció en un momento, y no en imaginaciones o recuerdos pasados, o eso creía ella, pero fue algo así como en una premonición…

“Nick estaba dentro de una clase de espejo donde viajaban pequeñas bolas gaseosas, que tenía la impresión de ser espíritus. Pero de repente, el espíritu de Nick sale de aquella clase de espejo,  y se solidifica, volviendo a tener el cuerpo de Nick, el mismo que antes, solo que más desgastado aún. Y así los otros espíritus repetían ese proceso.”

Quizá Miley no sabía con exactitud que era una premonición, pero al menos ella creía que era real. Ahora tenía más fe que antes, justo cuando se le acababa y llegó en el momento oportuno, quizá Nick sabía eso y quiso crearle una ilusión a Miley, que aunque no sea 100% cierta, estaría dispuesta a aferrarse a aquella esperanza. Miley caminó con más ánimos, llegando incluso a correr. Esto sorprendió a Edward, quien antes la había visto desanimada, siguió el mismo paso de Miley, quien le gritaba suplicante para que volviese. A diferencia de Miley, Edward estaba preocupado y estaba desesperado porque Miley le hiciera caso.

-¡Hay vamos Edward! No seas un holgazán.- gritaba ella, divertida.

-¡Miley, detente!- gritó Edward por fin alcanzándola. Solo que… en el momento que Edward tomó el brazo de Miley, ambos estaban parados sobre la orilla de una montaña, y ambos cayeron 200 metros de altura, sobre esta.

Miley gritaba aterrorizada, afirmándose bien de Edward. Ella simplemente mantenía los ojos cerrados y no dejaba de gritar, mientras que Edward cerró los ojos concentrado. En cuanto estuvieron a dos metros de pisar tierra, caen lentamente y sin un solo rasguño. Miley al darse cuenta de la milagrosa salvada, miró extrañada a Edward, esperando a que él le dijera algo.

-¿Qué? No eres la única que tiene problemas.

-Tenía, ya no.- dijo ella, apenada.

-Lástima… para la otra vez, haz lo que te digo, conozco mejor estas tierras, mejor que nadie.- dijo él engreídamente, adelantando el paso.

Miley caminó muy avergonzada, si hubiese estado sola, fácilmente hubiese muerto con aquella conducta tan egoísta e infantil. Pensó en eso muchos minutos, hasta que elevó la mirada y vio que Edward se había adelantado mucho, decidió acelerar el paso. Caminó rápido hasta que se encontró con un puente que no se veía muy seguro…

-¡Edward, no puedo cruzar de esta forma!- gritó Miley, desamparada y asustada.

-¡Tú solo camina rápido pero con mucho cuidado, no te pasará nada!- gritó Edward, del otro lado del puente.

Miley le hizo caso y pasó delicadamente el puente, quiso no mirar hacia abajo, pero como dicen las malas lenguas “La curiosidad mató el gato” y Miley vio un río que se movía con bastante brutalidad. Pero… había algo raro en aquel río, no era ni azul ni verde, era gris. Miley se quedó examinándolo un rato, y dedujo que hay se podría encontrar la reliquia del mar. Sin embargo, recordó que la misteriosa voz le robó la otra reliquia. Pero una voz dentro de ella le decía que debía echar un vistazo en el río. Miley miró a Edward de una forma culpable, y rápidamente elevó sus brazos, inclinó su cabeza hacia atrás, cerró los ojos y se lanzó al río. Escuchaba como Edward le gritaba cosas sin que Miley pudiese entender bien qué le decía. Al momento en que traspaso la capa de agua, ella apretó más el cuerpo para no provocar ni una fractura. Se encontraba bien.

Miley se mantenía con los ojos abiertos bajo el agua, y algo en su corazón decía que debía nadar más allá, entonces lo hizo. Nadaba y nadaba y aunque se estuviese quedando sin mucho aire, seguía nadando. Entonces, justo debajo de Edward, se encontró con una gran sorpresa. ¡Habían cuerpos fósiles bajo el agua! A Miley se le detuvo el corazón en cuanto vio aquello. Eran al menos 15 cuerpos, y seguían en perfecto estado, digo… excepto lo de muertos.

Miley nadó a la superficie y tomó unos cuantos respiros. Nuevamente volvió y se dispuso a buscar el cuerpo de Nick, costase lo que costase. Lo encontraría, porque sabía de alguna forma que algo estaría bien encontrando su cuerpo. Buscó y buscó, pero nada parecía aparecer, hasta que encontró una cabellera rizada debajo de dos cuerpos, que no se alcanzaban a ver los rostros ya que estaban dados vueltas. Sacó cómo pudo los cuerpos y ahí estaba el cuerpo de su joven amado muerto, tal cual como estaba el día de su muerte. Lagrimas brotaron de los ojos de Miley, pero lagrimas de felicidad ya que al fin había aparecido aquel cuerpo, podría morir en paz ahora. Luego dejó el cuerpo de Nick a un lado, para poder llevarlo hasta la superficie, y dejó los otros dos cuerpos sobre la roca donde estaban. Sin embargo, algo le llamó la atención a Miley, el cuerpo muerto de una mujer lo reconocía perfectamente, la pregunta era… ¿cómo pudo haber llegado ahí? No entendía nada… hasta que vio el cuerpo de su difunto padre y al fin había entendido. ¡Louis enterró a sus dos padres juntos en sentimiento de traición!

Marie POV:

Llevaba dos días, creo, encadenada y sin comer. Dios… estaba destruida, si Miley no llegaba pronto moriría de hambre de falta por coagulación, pero más por hambre. Por otro lado, esperaba que Miley no llegase nunca, sabía que podría encontrarse con su propio fin llegando aquí. Sabía perfectamente que Miley era una chica muy inteligente, pero algunas veces, todos subestimamos eso y eso podría ser un factor en contra. Pero ya que más daba… Demi y la pequeña podrían estar muertas, incluso Miley, si moría o no, ya no me importaba. No tenía a nadie importante en mi vida…”

De repente Marie, tan metida dentro de sus pensamientos, se asustó mucho al escuchar como la puerta de metal se abría violentamente, Habían dos guardias de Louis, y entre manos, tenían amarrado a Joe, quien estaba sangrando, y semi inconsciente. Lo lanzaron como si fuera cualquier cosa al suelo, y luego Louis entró y dijo.

-Con cuidado, cuando venga Destiny, quiero que estén en perfecto estado para que vean como muere al intentar salvarlos.

-Pierdes tu tiempo Louis, Miley no es tan ingenua para hacer eso. De hecho, ella misma debe estar muerta en este momento.- le gritó Marie, rudamente.

-Oh perdona querida, déjame informarte las nuevas. Tu querida amiga Miley, ya está aquí en el castillo, acaba de entrar.- sonríe maléficamente, disfrutando con el dolor de otros.

-Es imposible…- susurró Marie, intentando asimilar que Miley corría gran peligro si llegase a bajar al primer piso subterráneo. Louis la mataría con cualquier movimiento en falso que tomase. Rogaba que Miley fuera más inteligente que aquel cretino.

domingo, 3 de julio de 2011

Permanent December (2º Temporada) cap. 10

Marie POV:


-¡NICK!- grité emocionada mientras corría de vuelta hacia la Fuente de los Espíritu -¿Pero cómo es posible...? ¡Se supone que estabas muerto!

-Así era, había muerto. Pero Louis se encargó de robar de mi alma y guardarla aquí.

-Ok, no te preocupes. Te sacaré de aquí- le dije entusiasta mientras daba unas cuantas vueltas en el mismo lugar donde estaba, pensando en algo para poder sacar a mi amigo de ahí.

-Marie, será inútil. La única forma de volverme a la vida, es buscar mi cuerpo, y no sé en dónde está.

-Creo que yo si sé- dí media vuelta, y me encontré con unos grandes ojos negros mirándome como a una presa.

-¿Alguna vez te dijeron que eres una niña traviesa?- sonríe malvadamente.

-Diego...- dije temblorosa -¿Qué me harás?

-¿Yo? Nada, sabes que sería incapaz de hacerte daño. Pero Louis se encargará de todo- antes de que pudiese decir: "Pío" él ya me tenía en sus fuertes brazos musculosos, llevándome a otro lugar. Ahora si estaba asustada, ahora tenía algo que perder.

Miley POV:

"Ya había pasado un día, y Marie no aparecía. Estaba muy preocupada por ella, peor aún, yo fui la culpable de haberla dejado sola... soy una torpe. Estaba aterrada de lo que podría pasarle, ella es muy importante para mí, aunque tenga muchas dudas sobre ella, la sigo queriendo y respetando mucho. Me movía a todos lados en el pequeño colchón que dormía, debía luchar por los que amo. Ya tenían a Marie, no podía dejar que se llevasen a Demi, ahora, ella está embarazada, no sé cuánto le queda, pero sé pronto nacerá el bebé, y no puede nacer aquí. Sin pensarlo dos veces, me levanté rápida y decidida del colchón y me dirigí a la cama donde Demi dormía"

-¿Milez?- preguntaba atontada -¿Qué haces despierta a estas horas?

-Lo lamento, pero no puedes seguir aquí.

-¿Qué? Miley no...

-Cuida bien el reino, y no despegues la vista del horizonte- eso fue lo último que le dije antes de transportar a Demi a su castillo.

"No podía quedarse ahí, no sé si soportaría ver a mi mejor amiga morir, aquí, ella es una presa segura. Me puse mi chaleco y mis zapatos para poder caminar en el bosque, tenía la ligera necesidad de ir, espero que no pase nada.
Caminaba a través de lo incógnito del bosque, rasguñando un poco mis manos con las ramas que cortaba, y llegué hasta un pozo. Me senté frente a él y lavé mi rostro demacrado por mi falta de sueño, en verdad era un espanto, no tenía maquillaje para ponerme algo más decente, o cremas para cuidar mi piel. Algo me llamó la atención del pozo, habían sombras misteriosas, se veía una luz pálida, y como si hubiese gente más al fondo. Hundí mi mano hasta ver la profundidad de tal pozo, pero nunca terminaba, era algo así como, un pozo sin fin. Cuando el agua me llegaba al hombro, alguien toma mi mano y me sumerge, por alguna razón, no tenía miedo. Sumergíamos a una gran velocidad, y veía tantas cosas borrosas que me provocaban mareos. A los minutos después, llegamos a tierra, ¿Cómo? Ni idea, pero sé que por alguna razón estaba ahí, y debía averiguarlo. Sin razón, comencé a correr para tener respuestas.

-¿A dónde vas, hija de Billy e Isabel?- preguntó una voz misteriosa que se escuchaba de lejos.

-Yo no soy hija de Billy- respondí inquietante.

-Claro que lo eres, ¿quien te ha dicho lo contrario?

-Pues... Louis dijo que era hija de él, cuando fue la batalla.

-¿Y tú le creíste?

En ese momento, me quedé paralizada. ¿Habré caído en otra trampa de Louis?

-Pues... él dijo que tenía su mismo lunar.

-Los nacidos muertos no pueden tener lunares.

Me quedé más confundida y atontada que antes -¿Louis nació muerto?

-Su madre hizo un aborto porque sabía que Louis iba a ser un error de la naturaleza. Al principio todos pensaban que había muerto, pero no quisieron mirar dos veces para quedar totalmente seguros.

-¿Sabes toda la historia, no es así?

-Claramente, si.

-¿Podrías decírmela?

-¿A cambio de qué?

-¿Qué quieres a cambio?

-Quiero las Reliquias de la Resurrección

-Solo tengo una, y desapareció.

-No es cierto. Las Reliquias están dentro de ti, nadie las ha encontrado, porque solo se guían por las palabras de un libro, y no por su subconsciente.

-¿Y cómo podré transferirte las Reliquias?

-Dándome tus poderes.

Ahora si estaba entre la espada y la pared. Entregarle mis poderes, sería algo... raro. Sé que deseaba nunca haber sido parte de esto, pero claramente no me daba cuenta de mis palabras. Estaba entre mi historia, y mis poderes, tenía que perder algo.

-Está bien...- dije bajando la mirada.

En ese momento, sentí como si un ventilador en máxima potencia se dirigía hacía mí, y me robaba la ropa, gracias a Dios, no era cierto, estaba con ropa aún, pero me iba debilitando. Cuando paró tal sensación, caí rendida al piso, con dificultad al respirar, estaba bajo a kilómetros del agua, mi oxígeno se acababa.

-Aquí está tu libro- lanza un libro hacia mí -Ahora nada hacia la superficie antes de que mueras ahogada.

Con una fuerza increíble, comencé a nadar. Mis pies se movían con una agilidad impresionante, parecía como si tuviese aletas y branquias, porque no sentía que me estuviese quedando sin aire. Al minuto después a la superficie, y fue ahí donde sentí el cansancio. Levanté mi cuerpo como si pesará una tonelada, y caí exhausta en tierra. Me tomé unos cuantos segundos para recobrar el aliento y para echarle una hojeada al libro.
Me decepcioné al ver que todo lo que leía, ya lo sabía. Decepcionada y furiosa, cerré el libro con todas mis fuerzas y me levanté del suelo, limpié mi pantalón manchado de lodo y recogí el libro, pero se cae una hoja más dañada que las demás, llamó mi atención. Tomé delicadamente la hoja, procurando que no se rompiera, y comencé a leer.

"Marie Gray, hija del Rey Louis Gray y de Isabel. Nacida en la primera batalla de Rosmoclupo y Ferliantropolis. Tras la grave situación que se vivía en esos tiempos, fue forzada a vivir en el otro lado del mundo. Diez años después, nació la hija de Billy e Isabel, Marie, apesar de ser una niñita, prometió ayudar a Destiny con su vida. Por eso la leyenda cuenta: "Haz de ver su sangre florecer, cuídala sin temer" Por lo tanto, ni Demi ni Miley fueron nunca las herederas al trono, siempre fue Marie"

Anodada, solté la hoja. ¡Marie era mi hermanastra!