martes, 11 de octubre de 2011

The Jemi Movie //Better than Revenge// {4º Parte}

“Los días pasaban y la tensión de Lisa aumentaba. Ya nada era tranquilo o confiable, y ya estaba apunto de perderlo todo. Ya había perdido a sus amigos, los ingratos eran amigos desde antes de Max así que por sobre todo lo escogieron; Ethan era la única persona confiable para ella. Parecía que cada mañana, el odio entre Lisa y Mariah aumentaba, y Max cada día más la decepcionada. Lisa se preguntaba cada día cómo era posible que él le creyera a una señora que recién conocía, y no a ella misma que la conocía desde más o menos un año. Las tardes que deberían ser felices, llenas de romance, amistad, chismes y risas… habían cambiado rotundamente por tardes de melancolía, confusión e ira. Lisa ya no era la misma, había cambiado de ser un ser dulce y apasionado a ser un ser frío y desconfiado…”

-Lisa…- pronuncia su nombre la única persona que la ha acompañado todo este tiempo, en un tono de compasión y amor. –Lisa, debemos irnos.

-Claro…- dice sin animo alguno a su mejor amigo –No sé cuánto tiempo aguantaré el tener que ver todas esas miradas acusadoras sobre mí, en verdad no lo sé…- baja la mirada apunto de desbordar sus lagrimas.

-Ven aquí- la toma en sus brazos y la apreta hacia él, abrazándola en un cálido acto de amor y amistad –Siempre estaré para ti, y conmigo a tu lado, sabes que jamás podrán hacerte daño. Yo siempre te protegeré, lo prometo.

-Lo sé Ethan, siempre me haz demostrado tu amor y lealtad, es por eso que te confío hasta mi vida. Gente como tú, ya no hay por aquí.

-Me halagas- sonríe dulcemente y se acerca hasta la oreja derecha de Lisa, y la besa. –Ven- dijo apoderándose del brazo de Lisa, caminando lejos de ahí –Sé que es difícil, porque sé que aún quieres a Max, pero si algo me enseñó mi mamá es nunca dejarse caer por alguien más.

-Es muy sabia tu mamá, nunca la conocí…- dijo algo culpable e incómoda.

-Ella murió hace muchos años atrás, me tuvo a una edad tardísima y luego de que me parió, tuvo problemas cardiacos. Finalmente el destino me la arrebató.

-Lo lamento mucho… enserio- suspira -¿Y qué con tu papá?

-Papá es lo único que me queda, él es mi ejemplo a seguir. Siempre me apoyó en todo y cada noche velaba mi sueño para así levantarme cada día con las fuerzas necesarias para seguir con el día a día.

-Por lo menos ya sabemos de dónde sacaste la dulzura- sonríe reconfortantemente, traspasando su energía al corazón de Ethan.

-Cambiando de tema, ¿qué harás con Mariah?

-No tengo idea, me prometí que no me dejaría vencer por esa… desgraciada, pero finalmente me está venciendo.- derrama algunas lagrimas y se lanza contra Ethan en un acto desesperado, llorando desesperadamente –No sé qué más puede hacer contra mí, Ethan, tengo miedo. ¿Y si lo último que me borrase fueras tú? No sé si lo soportaré… o si se mete con mi futuro. He soñado con Harvard toda una vida…- dijo temerosa.

-Ni idea, tú eres la de las ideas, yo solo te sigo adonde sea que vayas.

-Bien… no se me ocurre nada…- dijo frustrada. –Bien… no importa, supongo. Ahora estoy obligada a soportar este maldito día…- entran a la preparatoria de la mano. Voltea a mirarlo a los ojos -¿Te veo luego?

-¡Seguro! Estaré en la sala de computación por si me buscas- se agacha un poco y besa la mejilla de Lisa. Camina un poco, dejando delicadamente la mano de esta –Cuídate.- se aleja rápidamente sin mirar atrás.

Lisa POV:

“Tapé mi cabeza con el gorro que traía mi chaqueta verde oscuro y me puse los lentes aviadores que tanto me gustaban para no llamar la atención. Apreté el libro que traía en las manos más hacia mi pecho, y caminé boca abajo todo el tiempo. Me dirigí hasta mi casillero y guardé unas cosas dentro de ella. En cuanto lo cerré, mi corazón comenzó a latir mil por hora a causa de lo que mis pupilas me mostraban. Max estaba frente a mí, descifrándome a través de los lentes verdes. Decidí obligar a mi corazón calmarse y quitarme los lentes para demostrarle a él y a mí misma que ya no guardaba rencor. Mis ojos se turnaron a ser fríos y serios por él, y aunque lo intentará no podía lograr el coraje que esperaba”

-¿Se te ofrece algo? ¿Acaso me dirás más cosas para dañar mi salud mental? Si es así, te digo que ya estoy harta- caminé unos cuantos pasos y sentí una fuerte mano sobre mi muñeca, haciendo que mi ser interior se derrumbase y que mi yo externo se quedara –Ok, ya dime qué pasa… pero que sea rápido, estoy apurada.

-No estoy de acuerdo con lo que pienses de Mariah, es una buena chica y es mi novia; pero tampoco estoy de acuerdo en perderte, eres gran parte de mí.

-¿Y tú qué propones?

-Propongo que nos olvidemos de todo, y que volvamos a ser amigos- ofrece su mano respetuosamente.

“Me quedé en blanco por un momento, no quise ser mala persona, pero ya eso qué importaba… después de todo, ya todos me conocían como la villana de la historia. Suspiré por un rato y lo miré seria, pero sin rencor”

-No quiero ser tu amiga, y la verdad estaba mucho mejor estando lejos de ti- sin que él pudiese decir media palabra, me marché rápido de aquella zona de la preparatoria. En algún principio me dolió el rechazo, pero sabía que era mejor estar solo que mal acompañado, para mi suerte, no estaba sola… tenía a Ethan de mi lado.

“El día había sido normal… Ethan me fue a dejar a casa y rápidamente se fue. Mientras hacía mis deberes, vi de reojo la ventana y vi que otro hombre, esta vez un rubio y de estatura bastante encantadora; entraba a la casa de Mariah. Bajé las escaleras y pude mejor por las ventanas. Vi como Mariah lo increpaba entre sus brazos y le plantaba un enorme beso apasionado, fue ahí donde cerró las ventanas. Lo único que se me ocurrió hacer fue llamar a Max para decirle…”

-¿Hola?

-¡Max! ¡Soy yo, Lisa!

-Ah… hola- lo escuché un poco, fastidiado -¿Qué pasa?

-Vi a Mariah por la ventana con otro hombre, besándose.

-Lisa por favor, deja atrás el odio y los celos. Sé que aún me amas, pero yo amo a Mariah y no importa lo que digas, yo le creeré 100% a ella, porque ella es mi novia ahora.

-Pero…- él imbécil me había cortado y no pude decirle nada más.

“Me sentí tan… triste, nadie me creía, nadie. Todos creían que yo era la arrastrada enamorada de Max, cuando no era así. Lo peor de todo es que en cada intento que hacía por demostrarles a los demás que Mariah era la antagonista de la historia y no yo, más me humillaba. En fin… suspiré por un largo rato y luego fui a la cocina a prepararme un chocolate caliente con un postre de frutillas con crema, me senté en el sofá y encendí la televisión. Al fin disfrutaba del momento en que veía la tele, pero justo alguien golpea la puerta. Por un momento pensé que sería mamá, pero después me di cuenta que era muy temprano en comparación a la hora que ella llegaba; así que luego pensé que sería Ethan, porque se le quedó aquí el teléfono; pero no… era la maldita de Mariah”

-¿Qué quieres?- le pregunté con todo el odio que tenía.

-Nada es solo…- dirige la mirada hasta mi panza –Vaya… si que estás volviendo por tu niñez, ¿no?

Me cerré la bata y me abracé a mí misma, tapándole la visión a mi panza y volví a insistir -¿Qué quieres?

-Nada, solo quería venir a saludar a una vieja amiga.

-Pff… ¿amigas? ¿Nosotras? ¡Si pudiera tener la oportunidad de empujarte a un precipicio, no dudes en que lo haría!

-Ok… vine a decirte que luces patética reclamándole a Max que te crea.

La miré enojada, pero esta vez, apunto de derrumbarme -¿Disfrutas ser una maldita perra, no?

-La verdad, esa es la forma en la que he llegado en dónde estoy.

-Algún día me las pagarás todas y desearás nunca haberme hecho sufrir.

-Si claro…- lo dijo sin mucha importancia –Por cierto, el chico que acabas de ver que estaba conmigo se llama Lucas.- dijo riéndose, y al fin yéndose.

-Qué maldita esa…- reclamaba sola, reprimiendo toda clase de desastre. Finalmente me eché otra vez en mi cama, y dormí por un rato. Cuando desperté, me sorprendí al ver a mi mamá acostada a un lado mío, sonreí al verla cerca de mí y la tapé con la manta que tenía debajo de mis pies. Bajé al comedor y me hice unas papas fritas. Me encargue de ponerles Kétchup encima y fui a ver la Tv a comerlas en compañía, pero entonces… pase por un vidrio que mostraba mi reflejo. Vi claramente como había subido de peso, todo lo que comía eran golosinas y grasas… me estaba convirtiendo en lo que antes fui, una maldita obesa. Fui al baño y me impregné el anular en la garganta, haciendo que vomitase. Me sentí mal al principio, pero el malestar se fue rápido. Me mantuve despierta hasta no sé qué hora, el punto es que cuando me desperté ya se veía claramente el sol, eso significaba que ya llegaba tarde. Fui hasta la preparatoria, y todos entraban, pude mezclarme entre la multitud y logré pasar de ser percibida. Me junté con Ethan y paseamos por cada esquina de la preparatoria, hablando sobre distintas cosas…

-Te juro que no sé cómo, pero cada día esa mujer hace que la odie más…- dije enojada.

-No dejes que esa inepta robe todo lo bueno de ti, sino, dejarías que ella ganara finalmente.

-Lo sé, es solo que… cada vez que la veo siempre me dan ganas de golpearla.

-Ok, cambiemos de tema… tengo algo que decirte- dijo algo nervioso, agarrándose un mechón que caía en su frente.

-Ok, dime- sonreí a gusto para que él se sintiera a gusto al decírmelo.

-Yo… quiero decirte que…- me mira por un rato a los ojos, y cuando abre la boca, justo, suena el timbre de entrada –Olvídalo, ya no importa…- se afirma de su mochila y da media vuelta para alejarse.

-¡Ethan!- le grité y corrí hasta él –Vamos, dime… estuviste apunto de decírmelo.

-No ya no importa, aparte… ya tocaron el timbre de campana.

-Hay por favor… un castigo más, un castigo menos ¿qué más da?

-Bien… te iba a decir que hoy en la noche mi papá quiere conocerte. ¿Puedes ir?

-¡Claro! ¿Ves? No era tan malo- sonreí y me fui de ahí.

“Cuando salimos de la escuela, me fui con Ethan hasta el parque de diversiones. Estuvimos ahí por unas dos horas, pero lo pasamos excelente, en verdad, él es tan… único en su clase. Sé que con él puedo hablar de todo, hasta de cosas que jamás pude hablar con mis amigas anteriores.”

-Ethan… ¿puedo hacerte una pregunta? Pero necesito que me contestes con la verdad.- dije seria.

-Bien, suéltalo- contestó animado.

-En este último tiempo, ¿me encuentras diferente?

-Pues… cuando te han hecho tanta maldad, te conviertes en lo que quieres destruir.

-Dices que… he sido mala ahora. Lo entiendo, está bien.

-Prefiero al cambio en que te haz sometido en vez de ser como Mariah.
-Gracias…

-Además, obvio que te ayudaré en tu pequeña venganza.

-¿Sabes? Algunas veces pienso que es mejor dejar las cosas como están en vez de hacer algo al respecto.

-No Lisa, por favor no te des por vencida cuando estamos tan cerca.

En ese segundo abrí los ojos como plato y una sonrisa maléfica salió de repente –Cerca ¡eso es! Todo lo que debemos hacer es quedarnos cerca.- cogí la mano de Ethan y comenzamos a correr rápido.

-¿Qué? ¡No entiendo nada de esto!

-Solo sígueme, luego te lo digo todo- y seguimos corriendo hasta la casa de Ethan. Sin dejar de tomar su mano. Tenía una gran idea, y esta vez no sería tan así como venganza, tantas conversaciones con Ethan me habían enseñado algo, la venganza nunca es buena. Digo… siempre decíamos que nos vengaríamos de Mariah, pero jamás lo decíamos enserio; aunque siempre quisimos verla sufrir, nunca quisimos ser los responsables. Pero esta vez no haría nada en su contra, solo que… me encargaría de hacerla aprender la lección. Yo no hago venganzas, pero hago algo mucho mejor que eso. Nos detuvimos en la esquina de una casa grande y muy hermosa, y antes de que hablásemos, nos encargamos primero de recobrar el aliento.

-¿Y bien…?- pregunte Ethan, curioso.

-Bien, yo planeaba en…
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Chicas, espero que les guste esta parte de la Movie, no sé si está muy buena, pero... pff la próxima parte estará genial, lo juro ;)

One Shot Niley: “Our love is like a movie”

Miley Cyrus como Rossie Falcon
Nick Jonas como James Symons

Rossie POV:

“Hoy era un día muy especial para mí, todos me felicitaban y parecía que ahora recién les empezaba a importar, ya que antes de esto, parecía que nadie valorara mi talento, pero en fin… mi sueño al fin se había cumplido, era una famosa actriz de la Televisión mejicana, aparte de eso, hoy era mi cumpleaños número 21. Me había costado mucho esfuerzo llegar hasta donde estaba, y había hecho cosas de las que no me enorgullezco, pero que si debían hacerse para lograr mi objetivo. La telenovela “El amor no se paga con dinero” ha estado en el aire durante 3 meses, y siempre ganaba un lugar importante y especial al momento de la competencia entre canales por los televidentes, había sido difícil de grabar por un lado, ya que en ciertas partes me tocaba hacer de desnudos, y mi familia no se alegraba de eso. De todas las cosas que tuve que dejar atrás para cumplir este valioso sueño, creo que lo que más extraño es a mi novio, perdón, ex novio, James. Él había sido mi primer amor, nos conocíamos desde que yo tenía 15 y desde ese momento nos habíamos enamorado entre sí, fue algo así como un enamoramiento espontáneo, recuerdo exactamente como sucedió…
Había sido un pésimo día para mí, todo salía mal, aunque intentase que siquiera algo bien me saliera, nada funcionaba. Me había quedado dormida y llegaba tarde a clases; el autobús me había dejado y tuve que llegar a la preparatoria corriendo; mi profesora de matemáticas me gritó por no haber entregado el trabajo a tiempo; vi al chico que me gustaba desde años, besándose con mi mejor amiga, ni pregunten cuánto lloré; luego otro profesor, que ni conocía, me pidió llevar un computador a la sala de clases, le rogué que se lo pidiera a otro ya que si lo hacía, de nuevo me dejaría el autobús, pero no lo pude convencer, y como era de esperarse, me dejó el autobús. Estaba enojada con todo, estaba rabiosa y no quería saber de nada ni de nadie. Para sacar el enojo en mí, golpee fuertemente una lata de sopa, y sin querer, golpee a un auto; el conductor me gritó cosas terribles, dejándome más triste y enojada que antes. Lo único que quería era llorar, y perderme de este mundo. Como iba tan distraída con mis pensamientos, no sabía qué hacía hasta que vi el nombre de una calle, creo que se llamaba Libertad o Libertadores, algo así, el punto era que no conocía esa calle. Miré alrededor y el sector se notaba que no era muy bueno, aparte de eso, parecía un sector fantasma. Finalmente, la pena me venció, mis lágrimas brotaron de la nada y simplemente las dejé caer. Por lo general, soy de esas personas que aunque estén llenas de pena, las guarda hasta el final, pero finalmente, estallé. Me senté en la acera y abracé mis piernas; nuevamente, distraída con mis pensamientos, escuché el sonido de una bocina. Levanté la cabeza, cautelosa, y vi un auto viejo y apunto de echarse a pedazos, conducido por un joven guapo, de aspecto pobre, pero de una hermosa cabellera rizada castaña. Recuerdo exactamente lo que dijo…”

-¡Hey! ¿Qué te pasó?- gritó curioso desde el auto.

“Quise dejarlo como bajo perfil y no hacerle caso, pero mi corazón me decía que no podía quedarme sin responderle. ¿Sería lo correcto? ¿Estaría mal? No lo sabía, y la verdad me importaba poco, después de todo era una adolescente, vivía cometiendo errores para poder aprender de ellos.”

Me levanté lentamente, y le miré rudamente a sus ojos castaños –Me perdí.

El chico primero que nada, me miró extrañado y de la nada, comenzó a reír. Mis mejillas se turnaron rojas como tomate, y él se había dado cuenta de eso. Tomé mi bolso rápidamente y molesta, por supuesto, y di unos cuantos pasos para alejarme de tal grotesco muchacho. Fue entonces cuando sentí la presencia del mismo auto, al lado de mí. Voltee molesta, cruzando los brazos, y decidí gritarle. -¿Qué quieres? Si quieres pasar un buen momento, existen bares y circos.- le contesté rabiosa.

El chico me miró algo avergonzado, lo supe por el rubor de sus mejillas blancas como la nieve. Bajó las ventanas y volvió a gritarme –Lo lamento… es solo que, es raro ver a una chica por estos sectores, siendo tan difícil de llegar aquí.

-¿De qué hablas?- pregunté ingenua, pero conservando la guardia. Vi al chico, volver a subir las ventanas, por un momento me enfadé, porque pensé que me dejaría con las palabras en el aire, claramente estaba equivocada. Se bajó del auto y pude apreciar su estatura, que era muy complaciente. En comparación a mí, parecía un rascacielos, algo que siempre me había gustado en los hombres, no medía menos de 1.75 y yo tan solo medía 1.57 algo que de alguna forma me gustaba sobre él. Se acercó de una forma peligrosa hasta mí y yo solo contuve mi respiración y me quedé ahí, sin dejar de mirarlo a los ojos. -¿Qué quisiste decir?- pregunté vagamente.

-Escucha, este no es un buen sector para niñas como tú.

-No soy una niña, tengo 15.

-Osea, una niña.

Hice una pataleta mucho más enojada que antes y le miré a los ojos nuevamente -¡Que no soy una niña!

El chico volvió a reírse, no sé cómo, pero su risa me había cautivado completamente. Relajé mi rostro y saqué una pequeña sonrisa, apenas cuando él se dio cuenta de que yo sonreía, paró de reírse y me miró confundido. Abrí la boca y le pregunté qué sucedía, él me devolvió la sonrisa y contestó finalmente –Que linda sonrisa tienes.- Acabé por sonrojarme y esta vez ambos sonreímos. Nos sentamos en la vereda y di un largo suspiro, volví a verlo, esta vez seria –Enserio, quiero saber qué sucede en este sector.

-Es algo complicado, la mayoría de los habitantes de aquí, se dedican a… un negocio no muy bien mirado.

-No entiendo…- contesté ingenua.

-Aquí se venden drogas de todo tipo, se almacena y se vende. A no ser que quieras comprar drogas, no creo que este sea un lugar bueno para ti.

-Wow…- suspiré –Creo que… soy una tonta- reí avergonzada.

-¿Cómo fue que llegaste aquí?

-Estaba distraída. Este fue uno de mis peores días.

-¿Por qué creo que esto es culpa de un chico?

-En parte, pero no totalmente- bajé la mirada, triste –Vi al chico que amaba desde 3º grado besándose con mi mejor amiga.

-Qué suerte- miró su reloj como si nada. Yo en cambio lo miré enojada y confundida.

-¿Suerte? ¿Ver a tu mejor amiga con el chico que amas besándose es suerte? Lo lamento, pero creo que no pensamos igual- contesté molesta.

-Entiendo que te haya dolido, y está bien, es solo que… donde yo he tenido más experiencias en el amor, sé que es mejor liberarse de esa persona que aunque ames desesperadamente, siempre te traerá dolor. Espero que ahora no lo sigas queriendo después de que lo viste con tu mejor amiga, sino es así, significa que estás dispuesta a siempre sufrir por alguien que no te merece.

“Miré perdida a lo que me rodeaba, tenía razón. Pensé en todas las veces que había fantaseado con él, y todas las veces que imaginaba que algún día sería la señora de él. Todos los días soñaba con la noche en que me besó la primera vez. Era una noche de agosto, y hacía mucho frío; todos los chicos de nuestro salón fueron a una sala de juegos, y estuvimos ahí por un rato. Unos se quedaban jugando a cosas de electrónica, otros a deportes clásicos como el fútbol, mientras que yo, me había quedado apartada de todo. Estaba con mi mejor amiga, charlando, fue entonces que ella me dijo que Jacob, el chico que me gusta, se acercaba. Me dejó sola, y yo intenté relajar mi rostro, me dolían las mejillas tan solo por la emoción. Él llegó hasta mí y comentó lo linda que estaba la noche, dejó su mano sobre la mía y me besó sin pleno aviso. No podía cerrar los ojos, la emoción no me dejaba hacerlo. Yo solía pensar que el primer beso sería algo hermoso, y romántico, pero no sé si fui yo la muy sensible o él, el muy bruto; pero mi primer beso no fue lo que yo quería, no sentí el escalofrío de amor y locura dentro de mí, solo sentía un deseo frustrado. Después del beso, yo le sonreí enamorada y él todo lo que me dio fue la espalda. Al día siguiente llegué a la escuela y lo busqué por todos lados, pero él me evadía. Fue la primera vez que me sentí tan pisoteada y usada, bueno… yo aún así lo seguía amando y, al fin y al cabo obtuve mi primer beso a los 8. Todos estos años lo veía a escondidas crecer, y parecía que yo era invisible para él, me dolía pero yo aún lo amaba. Ahora que este chico me acaba de conocer, creo que había perdido gran parte de mi vida por una torpe obsesión”

-Tienes razón- contesté finalmente.

-Como siempre- se levantó del suelo, y él muy educadamente me ofrece su mano para levantarme. Quedamos a desnivel, y ahora que estábamos más cerca, parecía mucho más alto, eso me inquietaba.

-Por lo menos ahora entiendo por qué nunca le gusté- dije franca.

-¿Qué? ¿De qué hablas?

-Mírame, no tengo el cuerpo de modelo y uso unos torpes lentes.

-Eso no es cierto. Eres hermosa- me sonrojé y sin poder decir nada, él se me acercó más y quitó mis lentes –Tienes unos hermosos ojos verdes, acompañado de unos cabellos rubios bien tratados, y un cuerpo normal. ¿Qué más quieres? Cualquier chica quisiera estar en tus zapatos, si quieres que alguien te ame, debes empezar por ti misma.

-¿Acaso eres poeta o qué?

-Ya te dije que todo lo que digo es cierto.- se acerca hasta su auto y voltea a verme nuevamente -¿Quieres que te deje a tu casa?

-Eh… ¡Claro!- contesté animada. Aprecié cada detalle del auto y me encantó el diseño de este; era un clásico auto de los 90’ El chico se sentó a mi lado y puso en marcha el auto. No conversamos por un largo rato, hasta que yo inicié la conversación –Que lindo es tu auto, es un clásico Nissan de los 90’ modelo 360, creo que reluciría más si lo lavaras de vez en cuando- dije en un tono de broma.

-¿Cómo sabes tanto de autos?

-Mi padre es mecánico, y tenía que aprender de autos o ir a clases de Ballet.

-Creo que… me estás simpatizando- dijo amigablemente.

-Oye, no sé tu nombre- dije apenada.

-Me llamo James Symons, a tu servicio. ¿Y tú?

-Rossie Falcon, es todo un placer- dibujé una pequeña sonrisa en mi rostro y seguimos hablando -¿En qué grado vas?

-De hecho... yo ya salí de la escuela.

-Oh…- el pánico volvió hacia mí, pero de alguna forma, rápidamente se me quitó. -¿Entonces cuántos años tienes?

-Tengo 19, no me creas un viejo, hace apenas un año salí de la escuela.

-Está bien.

-Y tú tienes 15…

-¿Cómo sabes eso?- pregunté confundida.

-Porque… tú me lo dijiste, ¿recuerdas o sufres del olvido?

-No, lo siento… aún estoy distraída.

“Entonces, antes de que me diera cuenta, ya habíamos llegado a mi calle. James apagó la radio y me dejó a unas cuantas casas antes de la mía. Fue entonces cuando repasé lo que debía hacer, y nuevamente me sentí como un bebé aislado sin las indicaciones que debía seguir”

-¿Volveré a verte?- pregunté alarmada, rogando con que la respuesta fuera un sí.

-No creo que el destino nos tenga separados por un largo tiempo. Pero hasta entonces… vamos a tener que fingir que no nos conocemos, ¿está claro?

-Está bien…- no entendía por qué me decía eso, y en verdad me dolía mucho, pero no podría humillarme frente a alguien que conocía hace poco. Suspiré triste y abrí la puerta del auto –Fue un gusto haberte conocido.- contesté cortante.

-Lo mismo digo- me respondió con el mismo sentimiento, y puso nuevamente en marcha su auto. Observé como se iba alejando cada vez más, hasta que desapareció de vista. Sentí un raro vacío en mi interior y sentí serias ganas de llorar como nunca antes. ¿Sería que me había acostumbrado a él? ¿Cómo era posible si recién hoy lo había conocido? Cada pregunta que me hacía, sonaba tan vaga que cada vez la respuesta parecía esconderse más en el fondo de la oscuridad.

“Caminé hasta mi casa y me preparé para uno de los gritos de mi madre de por qué venía llegando a esas horas de la noche, si se suponía que yo salía a las 2:30 Pm y ya eran las 8:00 Pm, en verdad se había pasado rápido el tiempo. Me dirigí al baño y tomé una relajante ducha. Cepillé mi cabello y me puse el pijama, miré caer el anochecer bajo su misericordia. Miré el collar que llevaba mi nombre y lo rompí, no sé porqué, simplemente lo hice. Sin darme cuenta, ya había entrado al único lugar donde podía vivir mis más grandes fantasías, mis sueños…
Los siguientes días en la escuela fueron tensos, no volví a hablarle a la que yo creía mi mejor amiga y me sentía libre, porque aunque fuera difícil de aceptar, era mejor estar solo que mal acompañado. Esos días fueron difíciles de seguir pero mi esperanza siempre me mantuvo de pie, ahora solo me preocupaba de que me fuera bien en la escuela e ir a la universidad lo antes posible. A los dos meses después, aún recordaba a James, y me daba cuenta que necesitaba su compañía, era la primera vez que me sentía tan gusto conversando con él, siendo yo misma. Tontamente había intentado muchas veces poder verlo en el mismo lugar donde nos encontramos la primera vez, pero fracasaba en el intento. Pero se presentó un día que todos salimos temprano y sin dudarlo, volví al callejón donde conocí a James. Pasaron horas y no pasaba nada, di un largo suspiro y me levanté de la vereda, pero entonces, algo se había presentado. Varios autos se presentaron frente a mí, como una caravana, y comenzaban a acercarse cada vez más. Eran hombres de distintas edades, desde los 16 hasta los 30, y comenzaban a gritarme cosas, así como Hey mi amor, dame unas cuantas y cosas asquerosas como esas, estaba asustada. Fue cuando un chico de más o menos 18 años se acercó a mí, con una sonrisa burlesca y lujuriosa. Me aprisionó hasta la pared de a finales del callejón, y comenzamos la charla…”

-¿Qué quieres de mí?- pregunté tartamudeando con un claro sentimiento de temor.

-¿Qué? ¿Acaso la muñequita tiene miedo?- rió burlescamente, entonces me tomó forzosamente de la cintura y comenzó a respirar sobre mi boca. Sus asquerosos labios apretaban los míos sin un rasgo de compasión, solo de deseo. Cuando comenzó a subir mi falda, comencé a gritar dentro de su boca, pidiendo que por favor alguien me ayudara, pero nadie lo hacía. El joven me elevó hasta el cielo y apretó su miembro hacia el mío. Cuando ya me veía perdida, el sucio auto que vi por primera vez por estos sectores, apareció en la escena del crimen.

James bajó del auto y miró furioso al que trataba de forzarme por obtener mi amor en un acto despiadado. Se acercó peligrosamente hasta él, y yo, aprovechando de que aflojó sus brazos, corrí lejos, pero sin perder la audición de lo que sucedía, escuché a James gritar -¿Qué creías que hacías?- preguntó exaltado.

-Hermano… ¿sabes hace cuánto tiempo no lo hacía?

-Para eso hay burlesques.

-La chica era linda, no la iba a dejar ir.- le dio una señal a James, que él creía que yo no entendería, pero provocó lo contrario –Lo lamento James, no sabía que ella era tuya.

“Con tales palabras, mi corazón se detuvo. Todo lo que escuchaba tanto dentro como fuera de mí, era un implacable Qué. Rápidamente volví a ver a James, para ver su reacción.”

-Claro que es mía, y no quiero que te vuelvas a acercar a ella. ¿Está claro?- mira seriamente al joven y rápidamente camina hacia mí, tomando mi mano. –Váyanse de aquí, ¡Ahora!

“Todos corrían rápidamente hacia sus autos, poniéndolos en marcha muy urgidos, como si, le guardaran mucho rencor y miedo a James. Lo último que recuerdo haber visto, fue al que intentó forzarme a hacerlas, lanzando un vil y asqueroso beso a distancia. Levanté la mirada hacia los ojos marrón de James, mirándolo con un cierto grado de confusión.”

-¿Por qué dijiste eso?- pregunté curiosa.

-Oh lo lamento, ¿acaso querías que el imbécil ese te poseyera?- pregunta furioso –Lo lamento, será la última vez que te ayude- suelta mi mano con una decepción inmensa, algo que me dolió en el fondo de mi corazón.

“Me acerqué más a él; esta vez con temor pero con mucha seguridad. Ya me imaginaba que él me devolvería otro grito, pero… claramente estuve equivocada”

-Claro que no… es solo que…- ese segundo me quedé sin palabras, no sabía qué decir. Raramente, estaba preparada para otra humillación.

-Ven…- me invitó amigablemente hasta la vereda; sucia y solitaria donde él habitualmente se sentaba. Lo miré curiosa, intentando entrar más allá de lo interior, quería llegar hasta su corazón e imaginar que él no se había olvidado de mí. –Tú no sabes todo de mí; de hecho, no sabes nada de mí. –Cuando dijo eso, mi cabeza decía que era tiempo de despedirme de él, pero mi corazón me decía que me quedara ahí. Después de todo, ya me importaba poco lo que sucediera conmigo.

-¿Qué es lo que tanto guardas que te pone tan… en guardia?- pregunté ingenuamente.

-Prométeme que si te cuento, jamás te irás de mi lado y me entenderás hasta en lo más tonto.- Asentí con la cabeza con una seguridad enorme tanto interna como externa. Tan solo por impulso, se me ocurrió abrazarlo, sin embargo, planeaba quitarme de inmediato, pero él recibió mi abrazo con tanto amor, que nos mantuvimos así por unos minutos.

-Ok, quiero escucharte, prometo que jamás me iré de tu lado.- sonreí para darle más comodidad a la situación.

-Bien… los tipos que viste hace un rato, son mis amigos.- Quise hacerle miles de preguntas, pero él prosiguió, como si supiera que yo en algún momento lo iba a interrumpir –De hecho, no lo son; son solo unos compañeros de trabajo, odio a la gente así. Verás… yo tuve a una hermana mayor, y ella me dejó de lado por culpa de uno de esos tipos; ella fue como mi madre por mucho tiempo, pero entonces llegó ese tipo y la robó de mi lado. Necesitaba dinero para comer y para seguir estudiando, así que me dediqué a vender… ya sabes.

-Drogas.- contesté cortante.

-Si… cuando te echan abruptamente del mundo que solías conocer, tienes tan solo 2 opciones: Sobrevivir, sea como sea; o dejar que te coman. Yo escogí sobrevivir.- Silencia un poco y toma un largo suspiro –Fue un error que tú vinieras hasta aquí, no es seguro.

-Lo lamento, pero tú me habías prometido que esa no sería la última vez que nos veríamos.

-Entonces, ¿querías verme?- pregunta entusiasmado.

-Era lo que más quería en el mundo. Cuando hablamos, sentí que finalmente alguien me podía escuchar, sin importar lo tonto que fuese. Yo sabía que podía confiar contigo.

-Me halagas.- dibuja una sonrisa complaciente en su hermoso rostro color del rayo de sol. Ambos nos levantamos de la vereda y nos miramos fijamente –Creo que fue un error haberte evitado; aunque suene tonto, también necesito de alguien que me escuche.

-Exacto… Pero quiero verte más seguido para no sentirme tan perdida y tonta. ¿Bien?

-Lo que digas.- entramos a su auto y comenzamos a escuchar música.

“El tiempo después fue excelente ya que lo pude ver más seguido y ahora nos tratábamos de maravillas, éramos algo así como los mejores amigos. Lo obligué a que cambiara de trabajo, y él, el muy complaciente, me hizo caso. Un tiempito más y había llegado mi cumpleaños número 16, fui temprano hasta su trabajo para que el primero que me saludase fuera él, no quería a nadie más, solo a él. Pero lo que había visto en ese maldito día, cambió el punto de vista que tenía de él. Llegué a la escuela sin llamar la atención de nadie. Muchos me saludaron y yo fingí una cálida sonrisa, pero mi corazón era frío. ¿Cómo se suponía que iba a seguir después de lo que había visto? No quería nada, solo ver a mi cuerpo enterrado en su tumba. No entendía por qué me dolía tanto, esa no era la primera vez que alguien me decepcionaba tanto, sin embargo, me llegó muy profundamente. Horas más tarde, mi mamá me preparó una rica cena con un pastel, todos en familia. Me retiré temprano de la mesa y fui a acostarme para poder meditar todo lo que debía hacer el día siguiente, y el siguiente, y el siguiente… fue entonces cuando escuché el dulce y amargo sonido de una moto. Quise ignorarla, pero cada vez metía más ruido. Furiosa me posicione delante de la ventana para mandarlo al diablo, pero ahí estaba James, no podía mandarlo al diablo ni aunque quisiese.”
-¡¿Qué haces aquí?!- pregunté a través de señas.

-¡Baja!- gritó el muy tonto. Me puse una chaqueta y mis viejos zapatos. Fui hasta el espejo y me peiné solo un poco. Quería estar lo más desastrosa posible frente a él. Entonces bajé cuidadosamente y en una de esas, bajando de la sabana, casi resbalo, pero ahí caí encima de James. Ambos reímos y lo ayudé a levantarse. –Lo siento… sabes qué, la verdad no.- Dije enojada.

-¿Qué sucede?

-Nada, solo que…- la ira se apoderó de mí y estallé como una bomba en guerra. -¡Te vi con esa chica rubia besándose!- tapé inmediatamente mi boca, abriendo los ojos de par en par. Vi como James me miró serio.

-Fue un error haber venido aquí, lo siento… y feliz cumpleaños.- Se había dado la vuelta y ya había dado unos pasos. Estaba confundida, no sabía si ir con él o quedarme ahí; no sabía si yo era la culpable o lo era él; no sabía si yo era muy sensible, o si él era un… ¡tonto! Algo tenía claro, no quería alejarme de él, no podría, ni aunque quisiese. Así que corrí hacia él y grité su nombre; en cuanto él volteó a verme, me lancé encima de él e impregné mis labios sobre los suyos, fue un impulso, pero fue el impulso que abrió mis ojos.

“Mi corazón se detuvo en cuanto hice lo que hice, ya que él mantenía sus ojos abiertos y sus labios fríos de la impresión, sin embargo, yo seguí. A los segundos después, James reaccionó y apretó mi cintura más hacia él y cerró sus ojos por fin involucrándose a tal acto. Nos levantamos de la acera sin despegarnos de nuestro beso y con los minutos cada vez más se volvía más apasionado. Nunca me sentí tan aceptada en la vida, y la entrada a su cálida boca me hacía sentir como si estuviera a pasos del cielo. Todo era perfecto, fue como si su boca y la mía hubiesen sido diseñadas para reencontrarse en esta vida. Lo recuerdo todo demasiado bien; yo acariciaba su mejilla derecha con mi pulgar izquierdo y él apretaba más y más mi cintura con un brazo, con el otro, él acariciaba mi cabello. Mis pies me dolían por tanto estirarse, y cuando por fin me iba a rendir, él me abrazó más y me tomó en brazos, haciéndome soltar un semi gemido desde mi interior. Tal vez lo sospechaba, quizá no me había dado cuenta, pero siempre estuve enamorada de él, desde que vi sus ojos marrón que me enamoraron con tan solo un vistazo, estaba cautivada por su belleza tanto interna como externa. Lo amaba en todo sentido, y eso era todo. Nos despegamos y yo solo vi sus ojos, por un momento, estuve aterrada y ansiosa por ver que era lo que seguía. Mi corazón estaba que vomitaba y no era broma, pero él a través de mi mirada se dio cuenta de cómo me sentía, y me dio otro cálido beso, esta vez solo de segundos.”

-Mentí.

-¿Qué?- pregunté confundida.

-Te mentí, nunca besé a la chica.

-Pero… yo los vi.- dije segura de mí misma.

-Si, pero fue un plan.

-Si que eres raro…

-Lo que pasa es que… es algo tonto, pero me gustaste. Esa vez que te encontré en los callejones y vi como Max te forzaba para tener sexo con él, me di cuenta de que me pondría furioso si otro te tiene.

-Entonces…

-Yo te amo. No sé cómo ni cuando fue en verdad, pero te amo. Eres la protagonista de mis sueños y la única chica que quiero darle mi corazón sin tener nada a cambio.

-¿Eso es enserio o solo mientes?- dije con un obvio grado de vergüenza.

-Si quieres me crees, pero yo en cuanto te vi entrando a mi trabajo, y estando cerca de la mujer esa, aproveché para besarla y sacarte celos.

-Lo lograste.- dije enojada.

Río en un tono burlón y abrazó mi cuello, acercándome más a él –Te ves hermosa estando celosa.

-¿Pero sabes? ¡Hay más formas de demostrarme que me querías a mí!

-Lo sé, pero necesitaba besos, desde que te conozco no he besado a nadie.

-Vaya que castigo…- dije en un tono de ironía.

-¡Vamos no te enojes!- comienza a hacerme cosquillas, haciéndome reír como desquiciada.

-¡Basta ya!- le rogué, muerta de la risa.

-No hasta que me digas que eres mi novia.

-¡Bien, acepto!- en ese segundo James se detuvo. Me miró fijamente y levantó mi barbilla para poder ver bien mis ojos. –No te dejaré ir nunca, Rossie. Eso te lo aseguro.

Sonreí como nunca y miré durante varios segundos sus ojos –Lo sé, te amo.- Finalmente nos besamos nuevamente y esta vez James se dio cuenta que la puerta de mi casa se abría de par en par así que corrió hasta detrás de un arbusto para esconderse. Vi nerviosa a mi mamá y ella gritó:

-¡Niña! ¿Qué haces ahí?

-Yo…

-Entra, ¡Ahora!

“Corrí hasta mi casa y subí corriendo las escaleras para posicionarme rápido en la ventana y poder ver si él seguía ahí. Para mi tristeza, él ya se había ido. Me mantuve sonriendo maravillada y sonrojada viendo desde mi ventana, la noche estrellada. La luna me hacía una mirada acusadora revelando mi felicidad. Estaba muy distraída, y fue ahí donde vi el auto de James en la otra calle. Mi corazón se aceleró queriendo estallar y desahogarse, pero lo reprimí con suspiros largos y piadosos. James corrió el auto hasta mi casa y gritó…”

-¡Te amo Rossie Falcon!

“Reí tanto que llegué a caer al piso. Bautizó mis labios como suyos y desde ahora solo tenían una misión, complacer los deseos de James. Pasó el tiempo, y discutíamos pero no eran peleas largas ni grandes, ni uno de los dos podía estar separado entre sí. Parecía que cada vez lo amaba más. Mis padres no estaban de acuerdo con nuestra relación, pero pasaron 2 años más para que se pudieran acostumbrar a la idea. Para cuando fue mi graduación, fue justo cuando James cumplió los 22 años, fue… definitivamente, el mejor día de mi vida. Use un vestido corto, color crema con un amoroso escote, usando varias joyas de mamá y alisé mi cabello, dejándome un largo flequillo. Bailamos un vals toda la noche, hasta que planeamos nuestra fuga final. Nadie se importaba de nosotros, así que nos escapamos hasta su departamento. Entramos hasta su departamento besándonos sin control, él desabrochó mi vestido, pero fue ahí donde nos detuvimos. Lo miré incomoda y con ganas de irme, él me dedicó una mirada acusadora y dijo…”

-Lo siento… sé que no estás preparada.- se levanta del sofá y abre la puerta de su cuarto. –Puedes dormir en mi cama, yo dormiré aquí, en el sofá.

“Fue en ese momento que me decidí para entregarme en cuerpo y alma a la persona que amo. Digo… hemos estado juntos desde hace 3 años y nunca me ha engañado o sentir como si no valiera. ¿Por qué me tendría que sentir insegura ahora? Salté hacia él y lo besé apasionadamente. Besé su cuello y él desamarró mi vestido nuevamente. Me acostó en su cama y lentamente nos fuimos deshaciendo de nuestra ropa. Amaba como James realizaba mis deseos más oscuros y sensuales de vida, presionaba sus labios hasta mi piel húmeda y me hacía sentir como toda una mujer entrando a una clase de mundo. En uno de nuestros actos, James se detiene para encender la luz. Yo me quedé con cara de WTF? Pero él me alivianó con una suaves y tiernas palabras…”

-Si que eres completamente hermosa…

“Eso me hizo sentir más segura que antes. Me entregué por completo y dejé que James me poseyera sin arrepentimiento alguno. A la mañana siguiente, desperté con resaca y con serias ganas de tomar una larga ducha. Me senté y busqué con la mirada mis zapatos, y sentí como una fuerza masculina me detenía en mi camino”

-¿A dónde vas?- preguntó serio.
-A tomar una ducha, ¿por qué?

-No me dejes, por favor…- dijo con una gran pena interna.

-Amor, sabes que jamás te dejaré.

-Pero irás a la maldita Universidad a estudiar actuación.

“Mi corazón se detuvo y todo lo que vi fue en escala de grises. ¿Cómo supo eso? Se suponía que hoy se lo diría. Inmediatamente posicioné mi cabezo en su pecho desnudo.”

-Dime que no te irás, me prometiste que jamás me dejarías solo.- dijo desamparado y horrorizado por saber mi respuesta.

-Sabes que la Universidad a la cual yo iré, solo queda aquí.

-Pero después te irás, te irás a quizá dónde.

-Eso no es seguro.

-Tienes un talento natural, no me sorprendería si te llevan a grandes ciudades para trabajar en teleseries o telenovelas.

-Amor sabes que siempre me quedaré aquí contigo.

-¿Siempre?

-Siempre- sonreí coqueta y me puse encima de él, dejando al descubierto mis senos solo a centímetros de sus ojos. -¿Qué tal si seguimos jugando a eso que tanto sabes hacer?

-Eres una pequeña bruja- dijo con dulzura, cambiando de posición y por fin, besándome otra vez.

“Disfrutaba cada segundo compartiendo su respiración, sin embargo, mi cabeza daba vueltas y vueltas. No estaba segura de que me quedaría por mucho tiempo aquí y acabo de prometerle de que jamás lo dejaría, sentía una gran culpa. Pasaron 2 años más y terminé mi carrera, siempre intentaba evadirlo lo más posible hasta que él se dio cuenta de lo que vendría. Mi culpa me llevó a planificar toda una noche romántica llena de pasión y amor. Todos los cercanos sabían que a la mañana siguiente tomaría un vuelo a la mañana siguiente con destino a Beverly Hills a grabar la nueva serie, donde estoy actualmente. Tuvimos una larga noche de pasión y me encargué de que tomara mucho alcohol para que no sospechara nada. Le escribí una carta que expresaba exactamente lo que pasaría. La memoricé y ese recuerdo me sigue dañando el corazón…”

Querido James:

Cuando ya hayas leído esta carta, ya sabrás que me habré ido de tu vida y no importa cuanto preguntes, nadie te dirá donde estoy, porque nadie lo sabe, solo saben que me fui. El punto es que me siento muy culpable por dejarte así, enserio lo lamento, se me rompió el corazón cuando lo decidí, pero fui a grabar una nueva telenovela. Era una gran oportunidad y estaba segura que algo como esto jamás se me volvería a repetir en la vida, lo lamento… pero debía hacerlo. Sé que te debes sentir triste y usado, pero por favor no pienses que al haber estado contigo fue una pérdida de tiempo, porque disfruté cada segundo que hemos tenido juntos y aún eres lo que más amo en el mundo. Enserio te amo como a nadie amo en este mundo, siempre conservaré en mi memoria todos los hermosos momentos que me diste y siempre estaré en deuda con Dios por haberte puesto en mi camino, pero sabíamos que algún día esto debía pasar, separarnos. No volveré a enamorarme en la vida, porque tú eres mi único amor. Así que por favor sé feliz como puedas y sigue, porque la vida continúa y debes seguir, no te preocupes por mí, estaré bien si tú lo estás. Estuve encantada de conocerte y de haber sido amada por ti, pero ya es hora de tomar distintas direcciones. Siempre te amaré mi amor, y si algún día llegas a perdonarme, no dudes en que permaneceré siempre a tu lado.

Te ama: Rossie Falcon.

“Y aquí me encuentro, más sola como nunca, en un cuarto de hotel que paga la agencia. Jamás pensé que la vida de un actor fuera tan solitaria, pero lo es. Extraño tanto a James y desearía llamarlo, escribirle o algo, pero sé que él estará muy enojado aún y no puedo ser tan egoísta como privarlo de su felicidad. Él es hermoso y tiene todo lo que una mujer quiere, y yo solo soy una egoísta que no quiere dejarlo ser feliz. Por lo menos teniendo un diario de vida me ayuda para liberarme de mis penas. Había llegado la noche y la luna nos mantenía bajo su piedad, unos amigos del trabajo llegaron hasta mi cuarto para invitarme a una cena especial que preparaba el hotel. En el momento me negué, pero… ellos me convencieron así que fui. Me vestí con mis viejos jeans y botas vaqueras que llevaban ya tiempo en mi armario, acompañado con una larga blusa de a cuadros con una camiseta blanca. Peiné mi cabello usando algunos rizos naturales y usando maquillaje suave. Baje las escaleras del Hotel y todo lo que vi, fue oscuridad, no es enserio, parecía como si alguien hubiese cortado la luz. Pero entonces volvió la luz y James estaba frente de mí. Mi corazón gritaba con ganas y mi mente decía que debía correr, por primera vez, me guié por la racionalidad y salí corriendo. Llegué nuevamente hasta mi cuarto y respiré y me aseguré de que esto no era un sueño, y no lo era. Escuché varios golpes de la puerta y abrí. Tomé un respiro y solo lo miré, esperando mi condena.”

-No me haz dicho como te ha ido.- dijo tranquilo.

-Pues… todo ha salido bien con la novela.

-No lo pregunto por eso.

-No hay nadie importante en mi vida, solo mi trabajo, al cual amo mucho.

-Que bien…

-James yo…

-Lo sé, pero… yo no sé si pueda confiar otra vez en ti- dijo en un tono muy serio.

“Sin pleno aviso comencé a llorar. Mi mundo se derrumbaba, sabía que esto pasaría pero creí que estaría preparada para escucharlo y soportarlo, pero no lo estaba. Ahora todo me confundía, mis ojos estaban cegados por las lágrimas. Me reconforté sentir nuevamente un abrazo de los suyos, pero mi pena aún seguía ahí.”

-Tranquila… no me refería a eso.

-¿Entonces a qué? Por favor no me digas que te enamoraste de alguien más, por favor…- bajé la mirada.

-No es eso. Es solo que me di cuenta que fue egoísta de mi parte no haberte dejado ir a las buenas. Pero ahora sé que no puedo estar sin ti, te necesito a mi lado, Rossie. Eres todo lo que necesito.

-También tú, no quiero nada de nadie si no te tengo a ti.

-Entonces… ¿comenzarías todo de nuevo conmigo?

-Creo que… eso me tocaba preguntarlo a mí, yo soy la que debe disculpas aquí.

-No claro que no.

-Claro que si.

-Que no.- Y así seguíamos con nuestra divertida diversión hasta que él por fin me besó de nuevo. Sentir sus labios otra vez sobre los míos me hizo ver de nuevo la vida con colores, no lo oscuro que era antes de que él volviera. Sus labios era todo lo que necesitaba, algo así como el premio de haber recorrido todo el desierto de Atacama, el agua; y si que parecía deliciosa.

-Vamos a empezarlo todo de nuevo, ¿bueno?

-Está bien… pero aún me siento culpable por…

-Ya Rossie, deja ir el pasado para construir un buen futuro- sonrío con cierta ternura y transparencia que lo único que quise decir fue…

-Te amo James, y es para siempre.

“Siguiente paso, silencié su boca y lo besé como nunca antes en la vida. Me entregaba 100% segura de mí misma, sin dejar que el miedo y la incertidumbre se apoderaran de mí, ya no le guardaba ni un secreto y me sentía pura al fin. Ahora si me sentía completa, tenía el trabajo que siempre soñé y al hombre que siempre desee. Nuestro amor si fue como una película, si hubo un final feliz.”

-Fin-
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Este es mi regalo para ustedes chicas por la tardanza, espero que les haya gustado, últimamente no estoy buena para escribir, lo siento :/

Mi Dulce Locura cap. 16

Jesse POV:

“No entendía lo que sucedía, solo sabía que Avril no se encontraba bien; razones suficientes para que mi corazón se desesperara. Conducía a gran velocidad por las calles de Boston para poder llegar a la humilde casa de mi novia. En cuanto llegué, bajé corriendo hasta su casa, sin siquiera decir pío; mi corazón pedía a gritos sentir la presencia de Avril. Golpee fuertemente la puerta y todo lo que vi, rompía mi corazón, cada vez un poco más. Clara estaba de rodillas sobre el piso, sosteniendo a Avril sobre sus piernas lanzándole aire y aflojando sus pantalones. No entendía lo que sucedía, pero si sabía que Avril estaba desmayada, sino, Clara no le haría las técnicas de relajación para desmayos”

-Clara, ¡¿qué haz hecho?!- pregunté indignado a mi hermana, mientras me acercaba más a ellas. Tomé el cabello castaño claro de mi novia y lo acaricié sin dejar de mirar a mi hermana.

–Es solo que… creo que ya sabe algo de la historia- achina los ojos y agudiza la voz, como lo hace habitualmente cuando mete la pata.

La miré perturbado y me puse serio –Clara, ¿qué verdad?

–La verdad sobre Jessica.

“El siguiente acto que realizó Clara fue morderse el labio y mirarme a los ojos como decirme, lo siento. Mi cabeza se había llenado de pensamientos locos y sabía que cualquier cosa que haría, terminaría en empeorar la situación. Nos quedamos en silencio sin dirigirnos ni la palabra ni la mirada. Recosté a Avril en su cama y la arropé; me encargué de velar su sueño y su salud; rogué a Dios porque Avril me perdonara y porque me entendiera, era tan solo un niño. Han pasado 4 años, y yo tenía 15 años cuando conocí a Jessica, ella era un mundo para mí. Fue un día soleado y salí de la escuela, recuerdo perfectamente ese día porque supe en ese momento que tenía una hermana, Clara; entonces ahí la veo, con una bella sonrisa y sus cabellos dorados, vestida de una falda muy corta. Ella también salía de la escuela. Comenzamos a hablar de a poco y un día la besé y después la besaba más y más… entonces le pedí ser mi novia, ella me aceptó. Estuvimos juntos por unos… 3 o 4 meses juntos, entonces tuvimos relaciones sexuales, y el punto es que la había embarazado, seríamos padres. No lo podía creer, íbamos muy rápido y al fin obtuvimos nuestra consecuencia. Un hijo, un hijo propio, ¡Apenas tenía 15 años, con suerte podía cuidarme a mí mismo! Pero no podía dejarlos solos, eran míos. Pero entonces cada vez más la tensión aumentaba, con el embarazo, Jessica se ponía cada vez más irritante y yo menos tolerante. Ya no nos besábamos ni nada, nos tratábamos horrible, y de eso, en una pelea horrible ella comenzó a empujarme y empujarme; y yo quise detenerla sujetándole el brazo pero sin querer la empujé haciéndola caer. Cuando me di cuenta de lo que sucedía, quise ayudarla para levantarse pero entonces ella huyó corriendo. Había intentado llamarla todo este tiempo, pero… nunca obtuve respuesta de ella o de mi hijo, ni siquiera sé si están vivos, pero siempre rogué para que Dios los cuidase. Nunca se lo revelé a nadie, digo aparte de papá, Clara y Nicholas, jamás se lo revelé a nadie, sin embargo, todos comenzaron a conocerme como mujeriego y el chico que juega con las mujeres, y con el tiempo… en eso ya me había convertido. Había pasado un tiempo y por fin comencé a estar con chicas, pero esta vez, mis pensamientos hacia ellas habían cambiado, solo me importaba tener sexo y pasar el rato, pero nada sentimental… entonces apareció Avril en la historia, y ya todo había cambiado. Es raro, lo sé, pero… comenzaba a sentirme raro cada vez que estaba con ella, por el momento solo quería acostarme con ella, la veía cada vez más hermosa, la verdad siempre lo fue, pero… no podía dejar de pensar en ella, y eso me molestaba. Si íbamos a ser honestos, entonces había llegado el momento de decir que estaba asustado, asustado de haber vuelto a amar y volver a perderlo todo.”

Ya era de madrugada y Clara dormía como los angelitos, besé su frente y la tapé con mi chaqueta de cuero. Me senté a un lado de Avril, y tomé su mano. Comencé a hablarle. –Amor, por favor… despierta.

Entonces sentí que Avril movía sus piernas lentamente y sin presión, mi corazón se había acelerado, estaba despertando.

-Avril, amor…

-¡No!- gritó desesperada, aún con la visión borrosa y confusa -¡Quiero que te vayas!- intentó levantarse, pero tambaleaba como borracho. Fui a socorrerla, pero con una fuerza brutal, logra empujarme lejos. Clara pudo despertar y de la tensión, se levantó –Quiero que se vayan los dos, ahora.- dijo seria.

-Amor, por favor déjame explicarte…

-No y no quiero que me digas amor. No quiero ser una más en la lista de las conquistas, o peor, tener un hijo contigo o ser golpeada por ti.- lo último que dijo fue utilizado por un tono más… atemorizado.

-Bien…- miré a Clara –Vámonos, papá debe estar preocupado.

-Pero…

-No reclames y solo vámonos.- Esperé hasta que Clara saliera para poder acercarme un poco a Avril. Mi postura estaba derrumbándose y mi ego caía con eso –Todo lo que hice, fue antes de conocerte, cuando era un niño.

-No sé si pueda confiar en ti de nuevo, Jesse. Así que por favor vete antes de que ambos terminemos más dañados de lo que ya estamos- Vi como esos ojos azules se llenaban de lagrimas, con el sentimiento de amargura y temor.

-Por favor, no me odies.

-No lo hago, pero necesito y quiero que te vayas.

“Sin reclamar más, salí rápido de la casa de mi… ya no sabía que éramos. Caminamos hasta mi auto, y solo puse la llave. Pasaron unos minutos y yo no tenía cabeza para poder en marcha el auto. Clara tocó mi hombro y me reconfortó, finalmente la pude ver a los ojos.”

-Jesse, si me odias juro que lo entiendo pero si te pido que no lo hicieras, yo…

-No te odio Clara.

Me miró extrañada por varios segundos entonces me dice -¿Qué clase de hombre eres tú?

-La clase de hombre que al fin sabe que es lo qué quiere. Y si no hubiese sido por ti…

-Ustedes seguirían juntos…- baja la cabeza triste y culpable.

-Yo no hubiese tenido las agallas para poder decirle. En su momento, si me enfadé y mucho, pero algún día debía enterarse…- suspiré por un largo rato y abrí los ojos con poca fuerza. –Pero ahora no sé si ella me perdonará.

-Lo lamento, creo que fui muy egoísta… ustedes si son el uno para el otro.

-¿Y eso de qué sirve ahora? Ya todo está perdido.

-No, no todo. Avril estaba cansada por lo tanto no usó toda la racionalidad y… Por favor… ¡Eres Jesse Adams! Nunca te das por vencido con las chicas.

Ambos reímos y nos abrazamos. Besé su frente y me di cuenta que Clara siempre me hacía seguir con la vida, digo… si, siempre me traía problemas pero ambos nos entendíamos –Bueno… a casa.- dije finalmente, poniendo en marcha mi auto azul.

Rose POV:

“Habían pasado 3 días desde que Eric había llegado a casa, pero aún así, no había podido hablar con él. Yo nunca estaba de día, pasaba mucho tiempo con Evelyn, y él nunca estaba de noche. Apenas dormía, pensando que podría encontrármelo en mi habitación y que él tan solo me sonreiría, no necesitaba nada más. Todos los días me preguntaba como era posible que hubiéramos llegado hasta este punto, fuimos tan fuertes algún tiempo pero ahora todo había cambiado, todo. Por lo menos, había pasado vario tiempo distraída en planear una venganza para Nicholas y pasar el rato con Leticia, ambas nos convertimos en grandes cercanas; no me molestaba hablar temas penosos con ella. Y ahí me encontraba, en pijama y mirando la ventana para ver como las brillantes estrellas me llevaban fuera de órbita. Mis pensamientos iluminaban tan solo una cosa, Eric… y mientras lo recordaba con buenos recuerdos, lo veo ahí fuera de la casa, empujando la llave para entrar. Mi corazón se aceleró y lo único que se me ocurrió por hacer fue ir corriendo a abrirle la puerta.

-¡Eric!- grité su nombre y lo abracé tan fuerte que ya veía que sus ojos se saldrían. Esperaba que por último me abrazara o me dijera algo, pero él se mantuvo con su postura fría y seria, sin recibir nada de lo que yo le entregaba libremente. Me separé de él y lo miré confundida a los ojos -¿Ocurre algo?

-Nada, lo siento… que bueno es volver a verte- entró a la casa sin dirigirme siquiera una mirada o una sonrisa. Me sentía como una basura para él.

-Si estás enojado porque me fui sin siquiera despedirme de ti…

-¡Qué no pasa nada!- grita harto de situación, haciéndome cambiar mi concepto hacia él. Subí corriendo las escaleras sin poder evitar que mis lágrimas salieran. Estaba triste, ya no podía confiar en nada ni en nadie ahora. Estaba perdida.

“No pude cerrar el ojo durante toda la noche, y necesitaba dormir pero la forma en que Eric me trató me hacía llorar cada vez más, no sabía si iba a poder seguir luchando contra algo que no tenía sentido. Al día siguiente desperté con mucho sueño, por mí no me hubiese levantado, pero había quedado de acuerdo en que al fin daríamos a luz en plan que tenía con Evelyn para hacer a Nicholas caer, eso era algo imposible de ver, y algo que me daba más ánimos para poder seguir con el día a día. Me desnudé frente al espejo y me vi a mi misma reflejada sobre él, me preguntaba que habría hecho en mi vida anterior como para ser tan herida en la vida actual. No le di más vueltas al asunto y me metí a la ducha para bañarme con agua helada. Al principio dolía, pero me ayudaba a pensar. Me vestí rápidamente, pero me di todo el tiempo del mundo para alisarme y maquillarme. Quería verme bien para una hermosa venganza. Me despedí de mis padres por un largo rato ya que se irían de viaje por unos días, y me fui.
Llegué hasta donde estaba Evelyn y nos saludamos como buenas amigas.”

-¿Y bueno…?- preguntó ansiosa Evelyn, mordiéndose el labio inferior -¿Estás segura de que si lo haremos?

-Si, Evelyn… te he dicho miles de veces que si lo haremos. Ano ser que quieras ser más pisoteada por un hombre.

-Ok ya entendí…- suspira –Hay que hacerlo.

-Bien…- esperé para que Evelyn se perdiera entre la multitud del restorán para que yo pudiera hacer mi jugada final. Entonces encontré a un chico muy guapo y me acerqué a él -¿Me harías un favor?

Me mira de pies a cabeza y se levanta de la silla para poder tener un contacto mejor –Si es para una belleza como tú, seguro…

Me sonrojé y bajé la mirada un poco, en verdad era un chico guapo, alto y hasta irresistible –Ok, mira… es que quiero demostrarle a mi novio, y futuramente ex novio que no se puede jugar conmigo, ¿bien?

-Oh…- dirigió la mirada al techo e inmediatamente me volvió a ver con sus ojos café –Ya entendí… quieres que te bese frente a él y fingir que somos novios pero solo por hoy, ¿no?

-Si, por favor…- le rogué suplicante.

-Bien, vamos.- tomó mi mano y yo inmediatamente lo miré confundida, él me devolvió la mirada y dijo –No todos los días eres novio de una belleza como tú.

Reí fuerte y lo miré tierna –Hay… basta, se lo dices a todas.

-La verdad… si, pero esta vez es distinto.- dibuja una dulce sonrisa en su rostro -¿Cuál es tu nombre, belleza?

-Rose Stone, ¿y tú?

-Sean Franklin, y bienvenida a mi restorán.

-¿Esto es tuyo?- pregunté tan asombrada que llegué a abrir mis ojos como plato.

-Pues… en verdad es de mi familia, pero una parte si es mía. Tengo 17, ¿tú cuántos?

-16, no eres tan mayor…

-Solo de edad, de estatura pareces una enana.

-¡Oye!- le reclamé en tono de broma y nos pusimos a reír. Habían pasado unos 30 minutos y por fin cuando veo la puerta de entrada, veo a Nicholas entrar con Jesse. –Ya es hora de la actuación- le dije nerviosa.

-Bien… quiero probar esos enormes labios rojos- me aseguré de llamar la atención de Nicholas y hasta que la conseguí, me acerqué más a sus labios y los tomé desprevenidos. Me ahogué en su boca y él parecía como un feroz cazador asesinando más y más a la presa, claro que en el buen sentido. Me encantaba este beso, era tan salvaje y atrevido, algo fuera de todos mis prejuicios. Me había perdido en el beso, pero me di cuenta del verdadero propósito, así que dejé de besarlo y busqué a Nicholas con la mirada. Ahí estaban los dos, sin poder creer lo que veían. Nicholas tenía una mirada como queriendo decir que fue estafado. Él caminaba hasta nosotros lleno de odio en sus ojos.

-¿Qué es esto?- preguntó furioso.

-¡Ah! ¡Nicholas!- sonreí “emocionada” por volver a verlo. Me levanté de mi silla y lo abracé, haciéndome la tonta, obviamente –Nicholas, te presento a Sean, mi novio. Sean te presento a mi buen amigo, Nicholas.

-Un gusto- dice Sean alzando su copa de vino, con una esplendida sonrisa.

-¿Qué? Rose, tú eres mi novia, y ahora mismo nos vamos.- apreta fuertemente mi brazo, lastimándome.

-Pero, ¿qué sucede, Nicholas? Esta clase de mentiras son validas para ti, ¿no?

Su rostro se apretó un poco más, y las gotas de sudor por el nerviosismo comenzaban a caer –No entiendo lo que quieres decir.

-¿A no? Bien, aquí te lo enseño- tomé la mano de Nicholas y lo llevé hasta la mesa donde estaba Evelyn y llegamos en el momento preciso. Vimos como Evelyn se besaba apasionadamente con otro muchacho, muy guapo por cierto.

Nicholas la miró más enojado, confuso y triste que a mí, algo que me dolió. Sin pleno aviso, Nicholas golpea al chico con el que se besaba Evelyn, y aquí comenzó el espectáculo. -¿Cómo pudiste haber hecho esto? ¡Pensé que me amabas!- gritó implacable.

-¡Yo si te amaba! Antes de que encontrara a la otra mujer que supuestamente también amas- en ese momento me apuntó con el dedo. Finalmente, Nicholas entendió todo lo que habíamos hecho.

-Chicas… Rose, Evelyn…- nos mira desamparado a ambas.

-No digas que lo sientes- le dije dura.

-Y que ni si te ocurra pensar en que alguna de nosotras volverá contigo- se incluyó a la conversación, Evelyn.

-Porque, estamos rompiendo contigo, ¿lo entendiste?- lo dijimos al mismo tiempo.

-Por favor no me hagan esto- rogó con una postura de cachorro triste.

-Y paga las cuentas- nos fuimos rápido de ahí. En cuanto ya estábamos a calles lejos del restorán, Evelyn y yo intercambiamos miradas y finalmente nos reímos. –No puedo creer que hayamos hecho esto.

-Ni, yo… pero él se lo merecía, por habernos hecho sufrir, ¿no crees?- pregunté sinceramente.

-Si, pero sé que es algo tonto… pero en verdad lo amaba…- bajó la mirada.

-El amor es lindo por un momento, pero luego te envenena el alma y te hace sufrir más de la cuenta- me puse mis gafas como chuca dura y le eché un último vistazo –Nos veremos pronto, Evelyn- caminé lejos de ella sin mirar atrás.

“Me sentía bien hasta el momento, pero algo me faltaba, entonces pasé por la casa de Avril y entré. Miré alrededor y por lo menos el primer piso parecía desocupado, así que subí el segundo piso, cuando iba a golpear la puerta de Avril; vi que Avril no estaba sola, no, estaba con Eric. Pensé… que si me quedaba allí sería de maleducados, pero… nunca me creí de la realeza, así que ahí me quedé.”

-Pero… ¿cómo fue eso de Jesse?- preguntó ingenuamente, Eric.

-No lo sé, Clara me lo dijo, y en cuanto terminó… me desmayé. Fueron muchas las emociones que sentía, me sentía perdida.

-Es un… es un…- intentaba encontrar la palabra, impotentemente.

-Es un chico inmaduro, lo sé. Pero aún lo quiero, es solo que… no sé si creerle o no.- baja la mirada.

-Pero… ¿qué me dices sobre nosotros?- preguntó con un tono sensual, acercándose más a la boca de Avril, algo que me dolía ver, pero que no planeaba de perderme de vista.

Avril solo se dignó para reírse y acercarse más a él, sosteniéndole la boca –Que no se te olvide, que yo estoy enamorada de otro y tú de otra.

-Ya lo sé, es solo que… sabes que es algo imposible.

-Nunca dejes de intentarlo, apuesto que ella también te quiere.- En ese momento, sin querer me tropecé con la alfombra y caí en el cuarto de Avril. Ambos me miraban inquietos, y yo no sabía que decir o pensar.

-Rose… ¿qué haces aquí?- preguntó Eric, confundido.

-Vine a ver a mí supuesta mejor amiga, pero me encontré con mi encantador hermano.- fingí una sonrisa y me levanté del piso. Miré a ambos duramente -¿Quién es esa chica a la que amas?

-Eso no te incumbe- me respondió Eric.

-¡Claro que me incumbe!- golpee la puerta –Soy tu hermana- comencé a llorar –Y lamento que lo nuestro haya sido un error para ti, pero eso ya está en el pasado, y necesito a mi hermano de mi lado.- lo miré fijamente a los ojos -¿Qué pasó en ti para que te hiciera odiarme?

-No te odio, Rose…

-¿Entonces por qué cada vez que hablamos me haces sentir como basura?- le pregunté dolida.

-Yo mejor me voy- dijo Avril, incluyéndose.

-No tú no te vas- dije seria –Si Eric no me dice quién es la chica que le gusta, entonces tú lo harás.

-Rose no me puedes obligar a hacer eso- me dijo Avril.

-O claro que si, sino quieres que Jesse sepa que tu padre es un agente secreto del FBI ahora exiliado.

-No lo harías…

-¿Quieres probar? No eres la amiga que creí que eras.

-Ni tú la mía- mira a Eric –Haz algo, o dejarás que la identidad de mi padre quede encubierto.

-Yo…- me mira directo a los ojos, serio –Yo no te quiero Rose, la verdad si fue un error haber tenido un pequeño romance contigo, no sé en qué pensó mamá cuando te…

-¡Eric!- gritó Avril, transmitiéndole un mensaje secreto a través de la mirada.

-En qué, Eric… termina lo que quisiste decir.

-En cuanto te tuvo, todos estábamos muy bien sin ti. ¿Y sabes otra cosa? Amo a Clara.

-¡Bien! ¡Perfecto!- grité furiosa –Lamento haber aparecido en tu vida y quitar de tu tiempo. No volverás a saber nada de mí, eso te lo aseguro. No te quiero volver a ver- me fui corriendo furiosa.

-¡Bien! Corre y vete…- cruza los brazos.

-Eric, ¿te das cuenta de lo que pasa?

-Pues…- abre los ojos como plato y mira temeroso a Avril –No… Por favor, no…- corre en la búsqueda de Rose.

Eric POV:

“Perseguí a Rose hasta la casa, intentaba hablarle, intentaba razonar con ella y conmigo mismo pero siempre peleábamos más. Entonces esperé en el living para poder hablar con ella. Preparé la cena y me preparé para disculparme con ella, sé que me había pasado de la raya, pero no podía decirle la verdad, se lo prometí a mamá. Pero entonces ella salió de su cuarto, y casi me da infarto lo que vi…”

-Por favor dime que si traes una maleta es porque se te ocurrió ir a dormir al cuarto de nuestros padres- le dije asustado.

-No Eric, ya lo decidí. Me voy, y no por mí ni porque me siento mal, es por ti. Porque sé que no te puedo tener y eso me hiere, pero ya no más, porque si estamos lejos, podremos pensar mejor las cosas.

-Rose, por favor no…

-Tú mismo dijiste que nadie me necesitaba aquí, y yo no necesito nada de nadie aquí. Pero… por favor dile a nuestros padres que los amo mucho, ¿si?- no pude ser capaz de decir media palabra para pedirle que se quedara, me sentía como un cobarde, poco hombre.

A los cinco minutos después me había dado cuenta que ella se había ido, y no podía hacerla volver. Me senté en el sofá y recogí una foto de nosotros dos y solo se me ocurrió besarla sobre el retrato. –Yo si te necesito…- dije triste, dejando al fin mis lágrimas correr.
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Lamento la demora, estuve pasando algunos momentos difíciles, pero ya todo solucionado ;)

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Urgente, lean!!! :$

Hola chicas, espero que esten bien. Bueno... tengo un pequeño problema, se suponía que yo debía hacer unos trabajos de la escuela, y la verdad he hecho muy poco, y si no los hago repruebo, la cosa es que, no podré subir nada esta semana, veré si la próxima puedo, por fis... no se enojen :$